5 respuestas científicas sobre sucesos paranormales

Varias son las personas que aseguran haber visto fantasmas, si entendemos estos como personas fallecidas que se aparecen ante sus ojos. Y no sólo personas anónimas, algunas célebres figuras como Winston Churchill o Arthur Conan Doyle contaban que habían experimentado ante sus ojos estas apariciones. ¿Existe alguna explicación a esto?

Parálisis del sueño

Imagen 1 De 5

Fenómenos perfectamente explicables por la ciencia

 

Los científicos han demostrado en infinidad de ocasiones la inconsistencia de las teorías espiritistas. Para ellos está claro que los fantasmas no existen, pero también que hay numerosos fenómenos perfectamente explicables por la ciencia que pueden hacernos creer que nos está visitando un espíritu. Y estos son los más habituales.

Fallos cerebrales

En los programas de televisión sobre fantasmas es habitual escuchar al típico médium que ha visitado un antiguo campo de batalla y, tras pasar un par de noches en vela y a la intemperie, asegura haber visto cadáveres de soldados ensangrentados. Lo cierto es que en la mayoría de encuentros con los fantasmas estos no se limitan a aparecer de forma incorpórea, lo hacen con la ropa que llevaban en el momento de su muerte, ya sea una casaca soviética o un vestido victoriano. Y se aparecen de forma fugaz, como pequeños destellos.

Lo cierto es que los fantasmas nunca aparecen cuando llegamos al lugar en el que deberían aparecer, se manifiestan cuando llevamos allí horas y horas esperando a que aparezcan. Y hay una razón para esto. Según Joe Nickell, investigador del folclore y miembro del Comité para la Investigación Escéptica, las visiones de fantasmas son en ocasiones una ilusión que produce nuestro cerebro cuando estamos cansados y tenemos la mente en blanco, en un estado cercano al sueño. “Es una ilusión óptica”, explica Nickell en NBC News. “El párpado se contrae o un insecto vuela en nuestro campo visual y, momentáneamente, tenemos una visión mental. Es como si nuestro ojo tuviera una doble exposición por un breve momento”.

Parálisis del sueño

La parálisis del sueño ocurre cuando despertamos de un sueño, pero nuestro cuerpo no lo hace. Somos perfectamente conscientes de que ya no estamos soñando, pero somos incapaces de mover un solo músculo. Aunque nuestra vida no corre peligro, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente, la situación genera una gran angustia, máxime teniendo en cuenta que suele estar acompañada de alucinaciones, en las que mucha gente cree ver fantasmas. No en vano, la mayoría de avistamientos de espíritus se dan en la madrugada, cuando es más habitual que suframos este tipo de trastorno del sueño.

Intoxicación por monóxido de carbono

En 1921 el oftalmólogo William Willmer publicó una investigación sobre una casa encantada en el American Journal of Ophthalmology. El doctor investigó los sucesos ocurridos en la vivienda de la familia “H” (de la que no da el nombre real). Todos los miembros de la familia aseguraban que en la casa se escuchaban sonidos de portazos, los muebles parecían moverse y se oían pisadas en las habitaciones vacías. Los niños sentían extrañas presencias y uno de ellos aseguraba haber sido atacado por un extraño. La madre llegó a tener una visión fantasmal. Pasado un tiempo la familia se dio cuenta de que todas sus plantas habían muerto. Fue entonces cuando descubrieron que había un fallo en el horno de la casa, que estaba expulsando gas. Willmer descubrió que la familia H sufría envenenamiento por monóxido de carbono.

El monóxido de carbono es inodoro y es muy difícil de detectar. Las chimeneas, las calderas, los calentadores de agua o calefactores y los aparatos domésticos que queman combustible pueden producirlo cuando hay algún fallo en la instalación. La exposición a grandes dosis de CO es letal, pero en pequeñas dosis puede provocar alucinaciones cuyo origen es difícil identificar. En 2005 una mujer fue atendida por los servicios médicos delirando y con hiperventilación después de haber visto un fantasma en la ducha. Más tarde se descubrió que su nuevo calentador de agua había sido mal instalado y había inundado su casa con monóxido de carbono. Fallos como este podrían explicar numerosas historias de fantasmas.

Infrasonidos

Un laboratorio médico es un sitio inusual para las apariciones fantasmales, pero en 1998 el profesor de la Universidad Coventry, Vic Tandy, llegó a pensar que quizás los creyentes en lo paranormal estuvieran en lo cierto. Sus compañeros se quejaban de que notaban escalofríos, como si una presencia sobrenatural pasara su lado rozándoles. La señora de la limpieza aseguró haber visto extrañas presencias por la noche y el propio Tandy tuvo que admitir que una noche que estaba tuvo una alucinación.

 

Cuando Tandy empezaba a dudar de su profundo escepticismo, experimentó un nuevo fenómeno: mientras sostenía una herramienta en la mano esta empezó a vibrar. Entonces se dio cuenta que sólo se movía en el centro de la habitación, nunca a los lados. Y empezó a atar cabos. Descubrió que habían instalado un nuevo ventilador en el laboratorio que generaba una frecuencia de 19Hz, imperceptible para el oído humano (que detecta los sonidos a partir de los 20hz), pero que provocaba extrañas vibraciones en el centro de la sala.

En un estudio publicado en el Journal of the Society of Psychical Research, al que llamó The Ghost in the Machine, Tandy calculó la frecuencia generada por el ventilador que, al rebotar en las paredes del laboratorio, confundía a los trabajadores con sus vibraciones. En cuanto el investigador apagó el ventilador desaparecieron los fantasmas. Más tarde Tandy realizó estudios de infrasonidos y comprobó que algunos lugares tradicionalmente encantados como el Castillo de Edimburgo o el sótano de la Catedral de Coventry tenían también ondas similares a la de su laboratorio.

El efecto ideomotor

¿Cómo explicar entonces que en un tablero de ouija el vaso se mueva solo? El causante de que se mueva el vaso (o el objeto que sea) sobre el tablero de ouija es un fenómeno muy bien estudiado llamado el efecto ideomotor. Es un proceso psicológico que hace que una persona realice movimientos involuntarios, dejándose llevar de manera que no nota que ella mismos está interviniendo en el movimiento.

En el programa Brain Games, de National Geographic hicieron un experimento para ver si un grupo de voluntarios se estaba comunicando con los muertos o, por el contrario, estaban produciendo ellos mismos el mensaje de ultratumba. Durante una primera sesión de ouija los participantes hicieron varias preguntas a un espíritu sobre un tablero y la entidad les guió perfectamente por las letras para mostrarles su mensaje. Pero, entonces, el presentador pide a los participantes que se venden los ojos para realizar una segunda sesión de ouija. El resultado: el espíritu ya no es capaz de acertar sobre las letras y su mensaje se vuelve absurdo.

Sabiendo que cuando los participantes tienen los ojos vendados el mensaje que aparece es ilegible, ¿no es más probable que sean ellos mismos los que están moviendo la pieza sobre el tablero involuntariamente? Por eso es importante mantener una actitud crítica ante estas cosas.

Si te ha gustado esta noticia y quieres más, date de alta en nuestra newsletter: