Conoce el tratamiento que podría curar el Alzheimer No es una terapia sencilla, pero parece que el impacto del Alzheimer puede revertirse

Durante el año que estuve escribiendo sobre descubrimientos científicos en Alphr, los de la demencia y el Alzheimer fueron los más motivadores. Gracias a tecnologías avanzadas como la realidad virtual, estamos aprendiendo cada vez más sobre cómo se forman los recuerdos en la mente de los ratones. E incluso hemos podido devolver recuerdos perdidos en roedores usando la luz azul.

¡Bien por los ratones! ¿Pero qué hay de los humanos? Estamos en un momento crucial, como demuestra un pequeño estudio publicado en Aging este mes. Normalmente, un estudio tan pequeño (y este con solo 10 participantes lo es) hubiera hecho sonar todas las alarmas, sin embargo, el hecho de adaptar los tratamientos a cada paciente significa que un estudio más grande hubiera sido muy difícil de llevar a cabo. Los resultados son sorprendentes, así que vale la pena conocerlo. Los investigadores han visto resultados increíbles en los 10 pacientes, incluyendo el aprendizaje de una segunda lengua y la reincorporación al trabajo de un hombre que se estaba planteando cerrar su negocio.

Todos los pacientes menos uno eran portadores de una copia del alelo APOE4, que aumenta el riesgo de sufrir Alzheimer.

Los investigadores han bautizado el tratamiento como MEND (o lo que es lo mismo: Metabolic Enhancement for Neurodegeneration). MEND se basa en 36 factores que incluyen ejercicio, dieta y sueño, además de una selección de fármacos, vitaminas y una terapia de estimulación cerebral. Todos los pacientes siguieron un programa de entre 5 y 24 meses y hubo en todos los casos mejoras tangibles. “Todos estos pacientes tenían o bien un defecto cognitivo leve, un defecto cognitivo subjetivo o seles había sido diagnosticada la enfermedad de Alzheimer antes de comenzar el programa”, explica Dale Bredesen, de la Universidad de California. “La magnitud de la mejora de nuestros 10 pacientes no tiene precedentes, lo que proporciona la evidencia objetiva de la gran eficacia de esta terapia programada para combatir el declive cognitivo”.

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Todos los pacientes excepto uno eran portadores de una copia del alelo APOE4, lo que los convertía en personas con alto riesgo de sufrir la enfermedad de Alzheimer. Cinco de ellos portaban dos copias, con lo que su riesgo de sufrir la enfermedad se multiplica por 10 o por 12. Las circunstancias únicas de cada paciente no nos permiten hablar de una fórmula mágistral que sirva para todos, pero puedes leer con detalle sobre cada uno de los casos directamente en el documento original.

Conocerás la historia de un hombre de 66 años cuyo hipocampo había disminuido su volumen hasta el percentil 17. Después de 10 meses en el programa MEND, el volumen de su hipocampo había crecido hasta el percentil 75, seguidos de mejoras en sus habilidades cognitivas y en la memoria.

Quizás sea más inspirador el caso de un emprendedor de 69 años que estaba plateándose seriamente cerrar su negocio pues levaba 11 años perdiendo memoria y presentaba signos de incio de Alzheimer. 22 meses de MEND después, pasó de percentil 3 a 84 tras un tratamiento más largo, y volvió a su trabajo para expandir el negocio.

Otra paciente, una mujer de 49 años recuperó la habilidad de hablar dos idiomas después de 9 meses, además de otras mejoras en el recuerdo, la orientación y el reconocimiento facial.

Una mujer de 49 años recuperó la habilidad de hablar dos idiomas después de 9 meses.

Este estudio significa una considerable avance en el campo de una de las enfermedades más crueles, pero es importante señalar que la investigación también tiene sus limitaciones. La primera, que el programa MEND debe ser adaptado especialmente a cada individuo, lo que hace que sea necesario mucho tiempo y dinero. El segundo problema está relacionado: si el tratamiento no se mantiene en el tiempo, las mejoras pueden desaparecer tan rápidamente como aparecieron. En uno de los casos, se produjo un rápido deterioro a los tres meses de terminar la terapia.

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La buena noticia es que aquellos que persisten en el tratamiento parece que tienen mejoras permanentes o, al menos, no han iniciado proceso de empeoramiento después de cuatro años desde que se realizó el ensayo. Por supuesto que mañana podría dejar de funcionar, pero ahora mismo se muestra muy prometedor.

Diez pacientes es, como comentábamos antes, una muestra muy pequeña, pero la naturaleza tan personalizada del estudio hace que sea un gran punto de partida. Los investigadores se están planteado ahora realizar un estudio mucho mayor, así que crucemos los dedos y esperemos que tengan similares resultados.

¿Por qué los resultados son tan prometedores cuando el Alzheimer parecía un problema insuperable? Bredesen cree que la complejidad de la enfermedad hace que las terapias que se concentran en un único factor sean simplemente insuficientes. “Imagina que tienes 36 agujeros en tu tejado y un fármaco cierra uno de ellos. Puede que la medicina haya funcionado y que uno de los agujeros haya sido sellado, pero tienes todavía otras 35 goteras, así que puede que no hayas conseguido demasiado”, explica. “Pensamos que dirigiéndonos a múltiples objetivos de la red molecular puede llegar a ser incluso sinérgico y que esta terapia de combinación puede mejorar el estado general del paciente y acelerar su recuperación”.

Fotos: Eva Van Ostade y Ann (Licencia Creative Commons)