Por qué la calefacción por bomba de calor es la más eficiente El mismo aparato de aire acondicionado con que combatimos el calor en verano, nos ahorrará dinero en invierno gracias a la calefacción por bomba de calor.

Con el comienzo del año llegan también temperaturas cada vez más bajas. Muchos habrán tratado de resistir la tentación de encender la calefacción pero de una manera u otra acabarán haciéndolo si no quieren ir por casa con más capas que una cebolla. Llegado este momento no hay nada mejor que enchufar el aire acondicionado. (sí, sí… no me he equivocado) El aire acondicionado pero con bomba de calor, claro está.

Si el pasado invierno no tenías esperamos que tomaras la sabia decisión de instalar uno de cara a las elevadas temperaturas del verano. Sí ha sido así seguramente te espera una agradable sorpresa de cara a las facturas del invierno: la mayoría de aparatos de aire acondicionado soportan el funcionamiento de ese modo o como calefacción por bomba de calor, y esa es una forma más eficiente de calentar una casa.

Bombeando calor

Bomba de Calor: funcionamiento

Realmente, un aparato de aire acondicionado es una bomba de calor: toma calor de la habitación o sala donde está instalado el “split” (lo que vemos y echa aire frío) y lo bombea al exterior, donde está la otra parte del sistema con el compresor del gas que se usa para realizar el trabajo termodinámico, con un radiador y ventiladores. Seguro que alguna vez has pasado en verano cerca de esos aparatos y te ha sorprendido que echen tanto aire caliente: pues ése es el calor que está extrayendo el sistema del interior de esa sala o vivienda, que las personas que están en su interior perciben como aire frío que les llega del aire acondicionado. Y no, no es sólo el calor de “la maquinaria” como algunos parecen creer. Las neveras, por ejemplo, también funcionan de esta forma (por eso tienen un radiador en su parte trasera que emite cierto calor).

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Calefacción por Bomba de CalorCuando llega el invierno, y si nuestro aparato lo permite (ya hace años que la mayoría incluye calefacción por bomba de calor), cuando cambiamos de modo o simplemente seleccionamos una temperatura más alta de la que tenemos en la habitación, el sistema actuará justo al revés: tomará calor del exterior y lo bombeará al interior de la vivienda.

¿En qué se diferencia este sistema de calefacción de todos los demás? Que los demás generan calor gracias a la combustión: queman lo que sea (gas natural, gasoil, pellets, leña, etcétera) e intentan distribuir en la casa el calor generado en esa combustión de la forma más eficiente posible, normalmente a través de agua caliente circulando por radiadores de aluminio colocados por la vivienda o sala… pero que nunca es muy eficiente.

La calefacción por radiadores de agua no es muy eficiente

De entrada hay que calentar ese agua directamente desde donde se produce la combustión, luego bombearla, y en todo el proceso se pierden bastantes calorías, aunque es el tipo de calefacción más universalmente usado por su relativa sencillez. Bueno, también está la calefacción eléctrica pura, la que funciona usando radiadores, hilo radiante o calefactores, que en lugar de “quemar” combustibles lo que hacen es usar de la forma menos eficiente posible la electricidad, y con lo caro que está el kWh… es una buena forma de quemar también nuestra cuenta corriente en favor de la compañía eléctrica que nos suministra.

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Ciclo de la bomba de calor¿Y acaso no funciona con electricidad la bomba de calor? Sí, pero lo hace de una forma mucho más eficiente. Como decíamos antes, si el calor del verano nos ha obligado a montar aire acondicionado, o la casa lo tenía preinstalado, jugamos con ventaja: el ciclo termodinámico que siguen estos sistemas, que se basan en la diferencia de temperaturas entre el exterior y el interior, y que trasladan calor a base de comprimir y dejar expandir un gas, es muy eficiente, entre dos y cinco veces más que la combustión.

De esta forma, cada kWh gastado en una bomba de calor puede estar dándonos entre 2 y 5 kWh de calor en la vivienda; parece magia, pero es ciencia. En comparación, una caldera ofrece un 80-90 por ciento de rendimiento (cada kWh se convierte en 0,8-0,9 de calor) y una calefacción eléctrica normal está en el 90-95 por ciento.

Sigue leyendo: Los inconvenientes de la calefacción por bomba de calor

 

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