Los científicos del MIT han creado un nanosensor digerible capaz de monitorizar tus constantes vitales

Los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han creado un revolucionario dispositivo que puede ser digerible y que tiene una pila que usa los jugos gástricos como medio para la corriente eléctrica entre los dos electrodos.

Estos pequeños dispositivos electrónicos comestibles están diseñados para hacer exactamente eso: vigilar en todo momento tus signos vitales desde el interior del tracto gastrointestinal, detectando condiciones fisiológicas como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la temperatura. Las baterías recién desarrolladas, que son una alternativa más barata y segura a las que se están utilizando actualmente (que se autodescarga y representan un riesgo potencial para la seguridad), se suministran en forma de cápsula y sirven para alimentar los dispositivos comestibles.

Philip Nadeau, autor principal del estudio (publicado en Nature Biomedical Engineering) arroja algo de luz sobre esta revolucionaria tecnología: “Podrías tener una píldora auto-alimentada que controlaría tus signos vitales desde dentro durante un par de semanas. Ni siquiera deberás pensar en ella. Simplemente se asienta dentro de ti haciendo mediciones y transmitiéndolas a tu teléfono”.

Actualmente, cada batería puede generar suficiente electricidad para alimentar un transmisor de 900Mhz y un sensor de temperatura que dura unos seis días. La propia batería adopta un formato de ‘batería de limón’, por lo que el ácido se utiliza como un electrolito para producir electricidad con la ayuda de un electrodo de cobre o zinc. El resultado final es una pequeña corriente eléctrica entre los dos electrodos.

Los científicos del MIT han creado un nanosensor digerible

El equipo espera reducir aún más el tamaño de la batería; Los prototipos actuales llegan a unos 40 mm de largo y 12 mm de diámetro, pero los investigadores son optimistas de que pueden reducir el tamaño hasta un tercio. La buena noticia es que las baterías ya han superado el tiempo en el que los dispositivos que no se pueden digerir pueden funcionar en el cuerpo. Todo ello significa datos médicos más amplios y fiables, por lo que la creación del MIT es muy notable.

Lo que es más, el dispositivo podría transformar la forma en que se administran los medicamentos en el cuerpo. Los investigadores utilizaron la energía generada por la célula voltaica para liberar drogas de una pequeña pieza de película de oro. Esto podría ser fundamental para los médicos cuando necesitan administrar dosis variables de un medicamento, como en el mantenimiento de la presión arterial.

Así que estamos frente a un importante desarrollo biomédico. En palabras del autor del estudio, Robert Langer: “Este trabajo podría conducir a una nueva generación de píldoras electrónicas comestibles que podrían permitir nuevas formas de monitorear la salud del paciente y/o el tratamiento de la enfermedad”.

 

Si te ha gustado esta noticia y quieres más, date de alta en nuestra newsletter: