¿Las coincidencias existen? La ciencia dice que sí

Existen muchos mitos acerca de las coincidencias, por ejemplo se ha escrito mucho de las coincidencias entre las vidas (y muertes) de Abraham Lincoln y John F Kennedy. Visto superficialmente puede parecer que efectivamente hay coincidencias sorprendentes, pero si te fijas mejor y vas analizando cosa por cosa, descubres que algunas son mitos falsos, otras son muy superficiales (como el número de letras en el nombre) y otras no son coincidencias sino que eran cosas que tenían que ocurrir, por ejemplo ambos fueron asesinados, y el que ocurriera en ambos casos en un viernes no es tan sorprendente. Pero según cómo presentas este tipo de cosas, sí, puede haber gente que se impresione al ver una hoja rellena con información “coincidente”.

Todo esto nos lo recordó Robert Matthews en una conferencia en el New Scientist Live, donde además recordó a la audiencia que no solo algunas coincidencias sí pueden ocurrir, sino que muchas veces son mucho más posibles de lo que parecería a primera vista.

¿’Futility’ predijo el naufragio del Titanic?

El hundimiento del Titán: Futility

Matthews empezó mostrando una novela de ficción publicada en 1898, Futility (“El naufragio del Titán”) que narra el hundimiento del mayor barco del mundo en su primer viaje de Inglaterra a Nueva York. Aquel barco, el Titán, fue llamado “imposible de hundir” por los personajes de la novela y… se hundió cuando chocó con un iceberg.

La historia te resultará familiar porque catorce años más tarde, un barco de verdad que también se suponía “imposible de hundir” y de parecido nombre, Titanic, acabó en el fondo del mar por idéntica causa. La cantidad de coincidencias entre ambas historias es escalofriante: tenían la misma cantidad de hélices, casi la misma eslora o longitud y ambos fueron golpeados por un iceberg en el mismo lado.

“Es fácil que alguien piense que hay una mano oculta detrás de estas coincidencias”, explica Matthews, detallando después una por una las coincidencias, que no son tal cosa sino pura lógica. Si escribes un libro sobre un barco grande, usarás la lógica y al final se parecerá al que unos años después construyeron.

De igual forma, un barco grande necesita un nombre contundente, así que en la novela nadie hubiera puesto “Mini” al barco o algo así… muchas barcos y muchas mascotas se llaman igual, no es coincidencia sino que no hay tantos nombres diferentes.

Lo del iceberg también es lógico, pues ya en 1890 estaban preocupados por esa amenaza al tráfico del norte, y como en la novela no encajaba una tormenta tropical viajando por el norte, el autor usó el iceberg.

Sigue leyendo: Las coincidencias existen, como las buenas y malas rachas

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