Crioterapia: ¿Cura milagrosa? A -91° C para promover la salud

Mientras suena en unos altavoces el principio de Killing in the Name de Rage Against The Machine veo cómo mi novio, casi desnudo, entra en una cámara de vidrio enfriada a -91° C. Lleva un par de botas North Face, una máscara quirúrgica, una diadema de lana para cubrir sus orejas y unos pantalones cortos que le tapan las vergüenzas. Va a recibir un tratamiento de crioterapia…

 

La idea desde luego no es que mi chico parezca atractivo. El objetivo es exponer su cuerpo a temperaturas más que extremas para provocar una inundación de endorfinas y adrenalina por su tembloroso cuerpo con piel de gallina. Para poner un poco las cosas en perspectiva, la temperatura más fría hasta ahora registrada en el planeta Tierra ha sido de -94,7° C.

Un reloj digital en la pared opuesta realiza una cuenta atrás a partir de los tres minutos.

Lo observo mientras a veces se queda parado como si fuese una estatua dentro de una caja, para acto seguido ponerse a hacer flexiones en cuclillas para calentarse. La música la ha elegido él mismo y parece que le ayuda a concentrarse mientras el hielo se va formando en sus pestañas.  

Para mucha gente la palabra “crioterapia” evoca visiones del programa de TV Futurama o el tratamiento para quitar las verrugas por congelación. Lo que mi pareja está experimentando se llama “crioterapia de todo el cuerpo” (WBC por sus siglas en inglés). Esta técnica es cada vez más popular entre los atletas para combatir el dolor muscular. LeBron James, el jugador de baloncesto estadounidense, es un gran amante de la crioterapia para todo el cuerpo. Muchos dicen que esta tecnología se pondrá muy pronto de moda en lugares como los spa y sitios similares.  

La compañía británica 111CRYO plantea la siguiente pregunta: Si la congelación prolonga la vida de los frutos y los mantiene frescos, ¿te imaginas lo que podría hacer a tu cuerpo y a tu piel?”. Aunque este planteamiento es un poco simplista pues el frío también provoca hipotermia y congelación en el cuerpo humano.

Soy cirujano estético pero mi interés no se reduce a la imagen, sino a comprender cómo funciona el cuerpo. Siempre estoy buscando maneras para que mis pacientes se sientan en perfecta forma. Ello fue lo que provocó mi curiosidad por la crioterapia, pues ofrece un efecto positivo desde los pies hasta la cabeza, tanto en la mente como en el cuerpo. Desde estimular la circulación, pasando por la liberación de poderosas hormonas, endorfinas de ‘las buenas sensaciones’ y la adrenalina ‘energizante’, hasta la respuesta antiinflamatoria. La crioterapia eleva el espíritu y mejora la forma física. La uso con frecuencia para mantenerme alerta y concentrado, además de fuerte y ágil” dijo el Dr. Alexandrides.

Parece la panacea, pero ¿es algo para todo el mundo? Pues no. La razón por la que no me he metido en ese “congelador” es que estoy tomando betabloqueadores. El equipo de 111CRYO me advirtió que “con ese tratamiento todo se absorbe en el sistema de manera mucho más rápida. Lo mejor es esperar a que acabe el proceso de medicación”. Por lo que tuve que utilizar a un voluntario.

Hace poco mi pareja había sido operado de la rodilla y todavía tendrá que sufrir otra intervención, por lo que nos tuvimos que asegurar primero que entrar en la “nevera” no iba a ser perjudicial para su salud. “La crioterapia se puede utilizar como una herramienta para la rehabilitación”, me explicaron. Sin embargo, siempre es bueno consultar antes con tu médico.

Crioterapia

 

¿Funciona?

Si lo utilizas como una forma de ponerte a tono después del jet lag o una resaca, la respuesta es afirmativa. El resultado es como si te dieses la madre de todas las duchas. Pero si lo que buscas es ayuda para tensiones musculares y dolor de espalda, entonces todavía no está claro.

Hoy por hoy no recomendaría la crioterapia de cuerpo entero a mis pacientes. Puede que tenga algunas ventajas desde el punto de vista teórico, pero en la práctica no hay pruebas suficientes”, me dijo la Dra. Anneka Crawley.

En el aspecto de la seguridad hay que decir que se ha producido una muerte relacionada con la crioterapia. En 2015 una joven de 24 que trabajaba en un spa fue encontrada muerta en una cámara. No murió congelada, sino ahogada al llenarse el recinto de nitrógeno líquido. Se espera que a finales de 2026 se hayan invertido más de 65 millones de dólares (55 millones de euro) en cámaras para crioterapia en Europa, así que habrá que investigar a fondo la seguridad de estas máquinas.

Volvamos a mi novio, el cual abre la puerta de cristal y enseguida siento el aire helado que envuelve mis tobillos. Me pongo a tiritar y para mis adentros doy gracias a mi médico porque haya impedido que me metiese en esta cárcel helada. “Ha estado muy bien. Lo volvería a hacer sin dudar”, dice con una sonrisa mientras se quita una fina capa de hielo de sus brazos. Nos han prevenido que no se debe beber alcohol después del tratamiento porque se sube enseguida a la cabeza, pero mi pareja parece como si ya se hubiese tomado un par de pintas. “¡Me siento de maravilla!”, asegura por si acaso quedase alguna duda entre los presentes.

Le muestran el camino a la habitación donde se puede cambiar, además de decirle los productos que debe ponerse para tratar a la piel tras haber pasado por esta fría experiencia. Lo miro y noto que rebosa salud, así que quizá debería probarlo yo también…

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