¿Cómo puedes ganar a la ruleta?

Hay tres formas de jugar a la ruleta. La primera es jugar de forma segura, apostando solo a negro o rojo, lo que te da unas posibilidades ligeramente por debajo del 50 por ciento de ganar alguna jugada (porque además de los 36 segmento rojos y negros, hay dos verdes). La segunda opción te deja con muchas menos posibilidades, pero mayores beneficios si tienes suerte: apuestas a un número determinado y estás jugando 38 a 1. Pero hay una tercera opción, que es la más segura (por lo menos hasta que te echan), y es usar las matemáticas para que las posibilidades vayan desviándose a tu favor para ganar a la banca.

El matemático que supo cómo ganar a la ruleta

Una pequeña lección de historia: en los años setenta, un matemático llamado J. Doyne Farmer construyó una máquina que le ayudó a ganar a la ruleta. Resultó que la máquina fue demasiado eficaz, y como resultado todos los casinos le prohibieron la entrada, no porque pudieran probar que hacía trampas, sino porque sistemáticamente mejoraba las posibilidades de la suerte y eso ya es suficiente motivo en Las Vegas. Cómo lo hizo puede haber sido explicado cuatro décadas más tarde, en una entrevista en la que le hacíamos la sencilla pregunta… ¿qué sabe un matemático para ser capaz de ganar en el casino?

Ganar a la ruleta es posible
Ganar a la ruleta es posible, con unos sencillos cálculos

Richard Muller, profesor de física en la Universidad de Berkeley nos explicó cómo un colega suyo consiguió batir a la banca en su propio juego… “Para animar a la gente a ganar a la ruleta, se permite que la gente apueste después de que la rueda esté girando y la bola volando, pero solo antes de que empiece a rebotar. En ese segundo o dos, hay suficiente información para permitir una medición y unos cálculos que te pueden permitir, por ejemplo, duplicar tus posibilidades de ganar. Basta que los cálculos eliminen por ejemplo la mitad de los números de la ruleta como muy improbables, para que tus posibilidades aumenten notablemente. Mientras antes tus posibilidades eran por ejemplo 98 a 100 (o sea que perdías casi seguro) si eliminas la mitad de los números de repente tus posibilidades pasan a ser 196 a 100, es decir que ganas seguro. No hace falta que predigas qué número va a salir, sólo necesitas aumentar tus posibilidades en un 3 por ciento para pasar de tener un promedio de perdedor a ser un ganador”.

Fabricó un aparato con un interruptor en el pie que accionaba cada vez que la bola rodaba, y con otro interruptor iniciaba el movimiento de la ruleta. Esto le daba suficiente información a su ordenador de bolsillo para decirle, con un golpecito en la pierna, dónde debía poner su apuesta. Antes de eso tuvo que “calibrar” cada ruleta, pero lo hizo mirando y anotando antes de empezar a apostar. Este colega suyo consiguió ganar “casi suficiente dinero como para pagar la ruleta que tuvo que comprarse para perfeccionar su aparato en casa, antes de que le prohibieran la entrada al casino”. ¿Y cómo le descubrieron? Bueno, como decíamos más arriba, no hace falta que te pillen haciendo trampas en un casino (y no tienen derecho a registrarte en ningún caso), pero sí pueden limitar la entrada a quien quieran, y si te descubren ganando por encima de lo normal de forma continuada, estarás marcado. Como nos decía Muller “no pueden recuperar su dinero pero sí pueden dejar de perderlo”. Algo divertido: la ruleta también es conocida como “el juego del diablo” porque si sumas todos los números de la tabla suman 666, el número de la bestia según los Libros. Esto no tiene nada que ver con la matemática pero… es un regalo por haber llegado al final de esta historia.

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