La revolución de los wearables: ¿Es sólo el comienzo o ya se ha acabado?

Es muy humano pensar que tu experiencia es única. Así, yo creo que todos los propietarios de los dispositivos de fitness los utilizan igual que yo. Es decir, los cargan, usan, disfrutan cuando el reloj vibra y les dice que han alcanzado el objetivo, pero luego siguen con su día a día como si nada hubiese ocurrido. Fitbit me dice que de media doy 8.998 pasos diarios. Lo que está muy bien, pero es que si caminase menos no sería capaz de ir a la oficina, ganar dinero y poder así comprar comida.

Hace poco he tomado parte en una interesante discusión patrocinada por Fitbit sobre el futuro de la salud asociado a la tecnología de los accesorios que se llevan en el cuerpo. En el panel participaron Hugh Thompson (coordinador de salud del Fulham Football Club), Amy McDonough (mánager general del sector de salud de Fitbit), la Dra. Sarah Jarvis, la periodista Katherine Templar Lewis y el profesor Greg Whyte (ex olímpico).

Lo primero que quedó claro es que los wearables no son para todo el mundo. Algo que parece evidente ya que la mayoría de la gente no tiene un aparato con tecnología bluetooh en su muñeca (se supone que el 25 % de la población de EE.UU usa estos dispositivos). Aunque la Dra. Jarvis dijo que había notado una clara diferencia en los pacientes que los empleaban: “De la gente que los prueban, el 40-50 % de ellos lo siguen usando un año más tarde”.

Fitbit tiene preparados algunos trucos para que la gente lleve una vida más sana. Algunas personas se conformarán con mejorar sus marcas con el dispositivo, mientras que otras tendrán una personalidad más competitiva. “Simplemente por tener un amigo en el ecosistema de Fitbit se dan un 11 % más de pasos diarios”, dijo McDonough.

Fitbit blaze

Esta competitividad fue aprovechada por Thompson que monitorizó un reto para ver quién daba más pasos entre aficionados al fútbol. “Todavía seguimos estudiando este proceso pues continúan usando los wearables. La parte competitiva es importante. Estamos hablando de gente normal, que no va al gimnasio, que no tienen un entrenamiento personal. Se produce un pequeño cambio de actitud que les lleva a ser más activos, lo que influye en la vida familiar y ayuda a prevenir enfermedades”.

Esto puede parecer poco, pero grano a grano se puede llenar un granero. De acuerdo con la Dra. Jarvis, bastan dos horas y media de ejercicio semanales, una entrevista motivadora y dos sesiones con dietistas al mes para que las personas (después de cuatro años) tengan un 58 % menos de probabilidades de sufrir diabetes de tipo 2. Diez años más tarde esa cifra desciende hasta el 34 %. Hoy en día cada movimiento y ejercicio puede ser monitorizado con un medidor de actividad. El médico lo único que tendría que hacer es diseñar un plan de entrenamiento.

¿Recetar un medidor de actividad?

¿Cuál es el futuro de los wearables en la sanidad pública? Fitbit ya tiene contrato con algunas aseguradoras de EE.UU en la que los pacientes pueden ganar cuatro dólares diarios por dar 10.000 pasos y hacer 30 minutos de ejercicios físicos. Lo que significa 1.460 dólares (1.371 euros) al año, con el añadido de estar más saludables. “¿Los medidores de actividad van a reemplazar a los médicos de cabecera? Por supuesto que no, pero servirán para proporcionar información que permitirá que el tiempo que la persona pase con su médico sea más productivo. Creo que esa es la dirección en la que se está yendo”, dijo McDonough.

Wearables y salud pública

La Dra. Jarvis está de acuerdo: “Me gustaría que la sanidad pública diese medidores de actividad para ver quién realmente los acaba usando a largo plazo. Convencerlos y decirles: ‘Si llevas este dispositivo sentirás una clara mejora’. Creo que sería algo que valdría la pena incluso desde el punto de vista económico. A aquellos que no los empleen les diríamos: ‘No vamos a dejarte tirado porque no hayas usado el dispositivo, veamos cómo podemos aconsejarte mejor”.

Whyte está de acuerdo que una única solución no servirá para todos los casos y problemas. “La inactividad es un problema extremadamente complejo. No se trata de que la seguridad social entregue unos cuantos Fitbit y se solucione todo. Lo que tenemos que hacer es prevenir las enfermedades y en todo esto los wearables son una parte del puzzle”, aseguró Whyte.

La seguridad social tiene un presupuesto ajustado por lo que la filosofía es siempre conseguir el mayor rédito posible al dinero invertido. A lo mejor la tecnología de los accesorios que se llevan en el cuerpo sólo ha comenzado a ser utilizada en los aspectos relacionados son la sanidad y tiene mucho recorrido por delante. Si los medidores de actividad nos ayudan a estar más sanos, al final todos saldremos ganando.

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