Oumuamua: Los científicos buscan en este meteorito tecnología alienígena

Oumuamua es un cuerpo estelar con una forma extraña que está haciendo que revisemos todo lo que pensábamos sobre los asteroides. Es tan interesante que los científicos lo están estudiando por segunda vez. El telescopio Green Bank de Virginia Occidental (EE.UU) ha sido puesto a punto para escuchar las señales de radio que pudieran emanar del meteorito por si no fuesen algo completamente natural.

Archivo de imágenes de la NASA

Lo más probable es que tenga un origen natural pero como es tan extraño queremos ver si hay alguna señal que apunte hacia un origen artificial, por ejemplo, emisiones de radio. Si detectamos una señal que parezca tener un origen artificial lo sabremos enseguida”, explicó Avi Loeb, profesor de la universidad de Harvard. El proyecto no durará mucho porque el asteroide se está moviendo a más del doble de velocidad que New Horizons, la nave espacial más rápida.

Loeb insistió en que las probabilidades de detectar algo son “muy pequeñas”, pero ello no nos debe impedir el que mantengamos una mente abierta. “Lo prudente es buscar alguna señal. Si encontramos algún artefacto que haya sido dejado allí, aunque no haya señales de vida, sería uno de los momentos más apasionantes de mi vida. Se trata de una de las preguntas fundamentales de la ciencia, quizá la más importante: ¿Estamos solos?”.

Oumuamua es un asteroide que ha visitado brevemente nuestro sistema solar, pero no se parece a ningún meteorito que hayamos visto antes. De hecho, es tan diferente que al principio los científicos pensaron que se trataba de un cometa, pues tiene una forma muy poco común. Aunque luego se descubrió que su comportamiento no tenía nada que ver con el de un cometa.

Vamos, que no se comporta como ningún otro cuerpo estelar que hayamos visto con anterioridad. Tiene unos 400 metros de largo y 40 de ancho, lo que hace que parezca un gigantesco puro viajando por el espacio. Su color es rojizo, probablemente debido a la radiación cósmica. Al observarlo desde la Tierra, el brillo de Oumaumau cambia de una manera que hace pensar que gira sobre su eje cada 7,3 horas. Ningún otro cometa o asteroide del sistema solar tiene tanta variedad en su brillo.

Este enorme cambio en el brillo significa que el objeto es muy largo, unas 10 veces más largo que ancho, con una forma compleja. También hemos descubierto que tiene un color rojizo, similar a otros objetos que hay fuera del sistema solar. Además, no hay el más mínimo indicio de polvo a su alrededor”, dijo Karen Meech del Instituto de Astronomía de Hawái. Lo que sugiere que está hecho de algo denso, lo más probable roca y metal, sin nada de agua o hielo.  

 

Oumuamua fue avistado por el telescopio Pan-STARRS1 de Hawái el 19 de octubre, de ahí viene su nombre hawaiano. Se trata de una palabra que “refleja la manera en la que este objeto es como un explorador o un mensajero que ha venido desde un lejano pasado hasta nosotros. Significa algo así como el mensajero lejano que llega a toda rapidez”.

Ese nombre tan grandioso está completamente justificado. El asteroide viene desde más allá de nuestro sistema solar. Los cálculos iniciales de los científicos sugirieron que Oumuamua llegaba desde Vega en la constelación Lira. Si se tiene en cuenta la velocidad a la que viaja el meteorito (138.000 km/h), habrá tardado unos 300.000 años en llegar llegar hasta aquí, y hace 300.000 años Lira no estaba en esa posición. Así que con la trayectoria que tiene es posible que lleve viajando por el espacio desde hace cientos de millones de años.

Este es sólo uno de los misterios de Oumuamua. Aquí tienes otro: Hasta ahora los científicos creían que los objetos interestelares se comportarían como cometas y no como asteroides. Por lo visto hay muchas más rocas interestelares en el sistema solar de lo que se pensaba.

Durante décadas hemos teorizado sobre la existencia de esos objetos interestelares y ahora, por primera vez, tenemos evidencia de su existencia. Este descubrimiento abre una nueva puerta al estudio de la formación de los sistemas solares más allá del nuestro”, dijo Thomas Zurbuchen, astrofísico de la NASA.

La presencia de Oumuamua sugiere que la estimación sobre la densidad de los objetos interestelares era muy baja”, dice el estudio. Se espera que podrían llegar hasta 1.000 visitantes interestelares y otros mil salen cada año de nuestro sistema solar, es decir, uno cada tres días.

¿Qué pasaría si uno de ellos chocase contra la Tierra? Es algo que no está claro, pero no tiene muy buena pinta. “El impacto de un objeto interestelar tendría mucha más energía que el de uno con una masa similar procedente del sistema solar, debido a su superior velocidad”, asegura el informe.

Oumuamua ahora está viajando por nuestro sistema solar y los científicos continuarán siguiendo su pista. En mayo de 2018 pasará por Júpiter y por Saturno en enero de 2019. A partir de ahí lo perderemos de vista para siempre.

No te preocupes porque si hay algo que hemos aprendido con Oumuamua es que los visitantes interestelares nos rodean. Las mejoras en los telescopios permitirán ver objetos cada vez más pequeños y lejanos, así que seguro que esta no será la última vez que quedemos asombrados por la visión de un objeto interestelar.

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