¿Podrá el ser humano vivir eternamente?

Si de una cosa estamos seguros de nuestra existencia es de la insalvable mortalidad. Es ley de vida, la madre naturaleza es así: nacer implica morir. Pese al inamovible final, el hombre no ha dejado de soñar con la vida eterna, ya sea a través de ficciones o amparándose en creencias religiosas, pero siempre manteniéndose en los márgenes de lo indemostrable. Sin embargo, el afán de la inmortalidad ha empezado a germinar en terreno científico, augurando avances importantes en cuanto a la esperanza de vida.

¿Es posible vivir eternamente?

“La muerte será opcional”, asegura el experto en robótica José Luis Cordeiro, ingeniero y profesor de la Singularity University que apuesta por la fusión hombre-máquina. “Vamos a ver la muerte de la muerte, que se va a convertir en algo opcional en dos o tres décadas. Vamos a detener el proceso de envejecimiento e incluso seremos capaces de rejuvenecer y determinar la edad biológica óptima, la que se elija”.

 

Singularity University es un centro con sede en Silicon Valley que realiza investigaciones en campos tan diversos como la biotecnología, la neurociencia o la inteligencia artificial, y cuenta con la financiación de Google y la NASA, lo que aumenta su prestigio pese a sus distintas propuestas que corren el riesgo de ser tachadas de ciencia ficción.

Sin embargo, y por extrañas que parezcan algunas proposiciones, cada nuevo invento da pie a nuevos descubrimientos. De modo que, en las próximas décadas, presenciaremos más avances tecnológicos que en los últimos dos siglos. De ahí que el investigador venezolano augure que la vida eterna será posible de aquí a treinta años.

Erradicar el cáncer

¿Podrá el ser humano vivir eternamente?

 

Se barajan distintos criterios para burlar a la muerte, pero uno de los ejes clave de la inmortalidad tiene su punto de partida: el cáncer. Las células cancerígenas tienen la capacidad de multiplicarse y perpetuarse sin medida, y de esta observación se deduce que el cáncer es inmortal.

Bien es cierto que el cáncer termina muriendo con el cuerpo de la persona, pero si es trasplantado consigue subsistir. Es lo que ocurrió con las células cancerosas de Henrietta Lacks. Tras su muerte en 1952, a causa de un cáncer de útero, los médicos cultivaron in vitro las células de su biopsia, dando lugar a las rebautizadas células HeLa. A partir de entonces, éstas se han venido utilizando en laboratorios de todo el mundo para investigar las causas de muchas enfermedades y ensayar tratamientos para curarlas. El cultivo se mantiene hasta nuestros días, dividiéndose ilimitadamente, demostrando que estas células son inmortales pues han descubierto cómo no envejecer.

El genoma humano

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Es otro de los argumentos de peso para consolidar la idea de una vida eterna. Descifrado al completo en 2013, su descubrimiento abrió las vías para detectar, prevenir y tratar enfermedades, aunque se espera que termine incorporándose como una herramienta de diagnóstico más en la medicina convencional. Cordeiro va más allá y prevé que, en diez años, tendremos acceso a aparatos que estudiarán nuestro genoma por tan solo 10 euros.

En San Diego, existe ya una corporación que utiliza los avances en genómica y las terapias con células madre para proporcionar un servicio diagnóstico. La idea es alcanzar un envejecimiento a salvo de enfermedades y para ello está secuenciando 40.000 genomas humanos al año, creando la mayor base de datos hasta el momento. Esta compilación permitirá también prevenir enfermedades relacionadas con el descenso biológico tales como: demencia, diabetes, cáncer o enfermedades hepáticas y coronarias.

¡Stop! al envejecimiento

¿Podrá el ser humano vivir eternamente?

 

Según las estimaciones del gerontólogo biomédico Aubrey de Grey, también profesor de la Singularity University, el envejecimiento pasará a la categoría de enfermedad, y enfermedad curable además. Parece se que controlar la edad biológica de las células tiene previsión de realidad para las próximas décadas.

Grey focaliza sus investigaciones en la prolongación de la longevidad y el rejuvenecimiento, en la llamada Fundación Matusalén. Es en este instituto donde realiza estudios con ratones, con los que compartimos el 90% de nuestro genoma, encaminados a prolongar la vida. Hasta el momento, ha logrado triplicar el tiempo de vida de los ratones, lo que podría llevarnos a alcanzar una existencia de trescientos años.

No obstante, a día de hoy, el principal objetivo es aumentar drásticamente la duración de la salud humana frente a enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, y revertir así el declive relacionado con la edad.

El futuro de la medicina

¿Podrá el ser humano vivir eternamente?

 

Otro de los avances que intervendrán en la prolongación de la vida viene de mano de la revolución de las impresiones 3D. En el campo médico, esta técnica podrá acortar las listas de espera, resolviendo la falta de órganos para trasplantes. Combinando el cultivo de células madre y la ingeniería de tejidos biológicos, se podrán desarrollar órganos a medida del paciente, haciéndolos totalmente compatibles y terminando así con el índice de rechazos.

Otra de sus aplicaciones es el uso de estos órganos artificiales para realizar ensayos clínicos de fármacos. Terminando con el uso de animales para este fin y obteniendo unos resultados más certeros, lo que desembocaría en una reducción tanto de tiempos como de costes.

La criopreservación

¿Podrá el ser humano vivir eternamente?

 

En el mundo hay alrededor de 250 personas que están criopreservadas, esperando despertar en un futuro donde las enfermedades que acabaron con sus vidas hayan sido erradicadas.

La criopreservación se basa en mantener un cuerpo a bajas temperaturas por medio del nitrógeno líquido, induciéndole un estado en el que el sistema biológico y las reacciones químicas se detienen, pudiendo conservarse sin daños. Como ya ocurre con los embriones humanos o óvulos y espermatozoides, que han sido congelados dando posteriormente lugar a bebés reproducidos in vitro con total normalidad.

A día de hoy aún no es posible invertir la muerte y devolver a estas personas a la vida, pero los expertos se muestran optimistas de cara al futuro, atendiendo a la evolución en campos como la nanomedicina o la biología molecular.

De hecho, la tan ansiada inmortalidad puede parecer inalcanzable en nuestros días, pero tiempo atrás la gente fallecía de un simple catarro o contaba con una esperanza de vida inferior a los treinta años mientras que, en este momento, se realizan trasplantes de cara con éxito o se fabrican piernas biónicas. Así que tal vez haya luz al final del túnel.

 

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