Ai Weiwei: El artista del siglo XXI

La genialidad de Ai Weiwei quedó de manifiesto cuando, después de recibir un premio le pidieron que dijese “al menos 10 palabras”. El artista cumplió el deseo de los organizadores diciendo: “Gracias cinco veces”.

Ai Weiwei

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Ai Weiwei

Su padre, Ai Qing, fue uno de los poetas chinos contemporáneos más importantes. Ai Qing estudió en París a artistas como Renoir o Van Gogh y filósofos como Kant o Hegel. En 1941 se unió al partido comunista pero en 1957 fue acusado de derechismo. Durante la Revolución Cultural de Mao Zedong fue vejado y no se le permitió publicar sus novelas “Canción de retorno” y “Oda a la luz”. El padre de Ai Weiwei murió en 1996.

Mi padre, que fue un gran poeta, nunca quiso que yo fuese artista porque él había sido castigado precisamente por eso. Si mantenías un pensamiento independiente, diferente de la línea del partido, podías ser castigado. A mi padre lo ‘rehabilitaron’ limpiando las letrinas públicas del pueblo. Fue capaz de olvidarse de su ego y realizar este trabajo con todas sus fuerzas. En los años 40 mi padre tenía bastante relación con Mao pero luego el partido decidió que los intelectuales y los artistas eran peligrosos. En la sociedad no había artistas sino ‘trabajadores del arte’ que hacían los posters de propaganda”.

ai weiwei

 

En 2011 Ai Weiwei fue acusado de delitos financieros por lo que dio con sus huesos en la cárcel además de ser multado con dos millones de dólares (1,7 millones de euros).

Estuve en la cárcel durante 81 días pero no tenía ni idea durante cuánto tiempo iba a estar detenido. Durante mi tiempo en prisión me leían constantemente mi blog y yo también lo tenía que leer. Luego me preguntaban por el sentido de cada frase. El blog estaba escrito en un chino muy sencillo, por lo que el sentido de lo que yo quería decir estaba claro. Fue un proceso doloroso y en aquel tiempo no pensé para nada en el arte. Nunca me pegaron o nada por el estilo. Me trataron muy bien. Nunca me faltaba comida y todo estaba muy regulado. Uno de los mejores momentos en prisión era cuando lavaba mi ropa interior pues se trataba de una actividad normal que podría hacer cualquier persona. La mayor parte del tiempo la pasaba sentado con dos guardas en frente, sin que se dijese una palabra. Tenía que dormir boca arriba y con las manos a la vista, si me daba giraba hacia un lado enseguida me llamaban la atención. Cuando me arrestaron pensé que de alguna manera estaba viviendo la misma experiencia que mi padre. Se lo comenté a mi interrogador y éste espetó: ‘No, ahora estamos en otra época’. Siempre uno ha oído historias sobre gente que ha sido encarcelada. Pero cuando lo experimentas en tu propia piel sientes como te han separado de tu vida, de tu familia y estás en una circunstancia que no controlas, con otra disciplina, otra clase de tratamiento y en un espacio que no conoces. No te puedes comunicar de la misma manera a cómo lo hacías antes. No te puedes comunicar con tu familia, con un abogado… Te enfrentas a unas autoridades que están fuera de la ley y que no atienden a razones. La única vez en la que me arrepentí de haber regresado a China fue cuando me detuvieron, me pusieron una capucha sobre la cabeza que no me dejaba ver y me dejaron así durante horas cuando llegamos a la prisión”.

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Soy arquitecto y mis trabajos siempre tienen una base de arquitectura. Por otra parte fui educado en la creencia de que soy libre por lo que siempre creo que podré salir y volver a China siempre que quiera. No voy a renunciar nunca a mi libertad porque sin ella no me sentiría como un ser humano. No soy político pero ¿cómo renunciar a la búsqueda de la verdad y a los derechos humanos? Es algo que para mí es inevitable. Pienso que hacer arte en China siempre tiene un componente político”.

La cultura occidental y la china son muy diferentes, se trata de mundos distintos. No puedo despachar este asunto con unas simples frases, lo único que puedo decir es que la diferencia es espectacular. Pienso que la lengua juega un papel fundamental y cómo la ciencia se ha desarrollado en los últimos siglos en Occidente y en China. Mi país nunca se ha llegado a fiar de la ciencia y del desarrollo científico. En China la emoción, la mística, la familia y la viejas culturas tienen más peso. En mi obra nunca he intentado combinar Occidente y China, sería como mezclar vino chino con cerveza occidental”.

¿Qué importancia tiene internet en su trabajo?

“Gracias a internet tienes que hacer muy poco, simplemente mover las yemas de tus dedos y tu trabajo puede ser visto por multitud de personas. Si mi arte es mi vida, sin internet no hay vida. Creo que internet es algo extremadamente valioso para cualquier persona que quiera expresarse”.

 

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