El título más sangriento de Bethesda, DOOM, aterriza a la Nintendo Switch

Desde 1997, Doom 64 no ha vista la luz del sol en una consola Nintendo. Ahora, en una época en la que Nintendo he perdido gran parte de su atractivo especial a favor de una experiencia más familiar, parece extraño que este título sangriento e incluso gore aterrice a una consola donde casi todas las grandes franquicias de Nintendo están decoradas con colores pastel.

Así pues, y para sorpresa de propios y extraños, Doom llega a Nintendo Switch (es el primer FPS que podemos disfrutar en la consola híbrida, y uno de los juegos con ambientación más adulta del catálogo) con la misma fuerza del juego original. Desde que se anunció esta versión para Nintendo Switch, teníamos dudas acerca de cómo iba a resolver la carga gráfica del juego original. Lo primero que hay que aclarar es que la sensación del juego es exactamente la misma que teníamos cuando lo probamos en PS4, Xbox One y PC; las diferencias gráficas no afectan a la enorme diversión, la música rockera y el estilo salvaje del juego.

 

En modo portátil, a 720p y 30 FPS (una reducción significativa) la verdad es que el juego no deja de sorprender. Es increíble contar con un shooter como DOOM y poder llevárnoslo a cualquier parte. Hasta el control se ha resuelto de una forma muy efectiva, y no echamos de menos el mando Pro. Si hay que ponerle algún pero, el tamaño de la fuente es ilegible en algunos casos, y los efectos de sonido no son tan contundentes (aunque la música y voces suenan muy bien).

Pero si jugamos en modo TV las carencias se hacen mucho más evidentes. La tasa de frames cae de manera ocasional y afecta a algunos combates, los escenarios no están tan detallados, y algunos efectos de partículas, iluminación y transparencias pierden bastante. Quizá la carencia más importante sea Snapmap. Se trataba de un editor de mapas bastante completo, que nos permitía generar nuestros propios niveles, con eventos, generadores de criaturas y piezas decorativas, y luego compartirlas con la comunidad.

El modo campaña de DOOM llega a Switch con una versión idéntica a la original, disfrutando con ello de una experiencia extensa y adictiva. La mecánica básica es avanzar destrozando a todo ser viviente que se interponga en nuestro camino, por lo que la trama, más allá de dar algo de contexto, carece de verdadera importancia. Un punto importante en este modo son los distintos niveles de dificultad, los cuales modifican sustancialmente la experiencia de juego.

A lo largo de toda la aventura iremos encontrando un variado plantel de enemigos que irán desde demonios como el Arrasador, el Caballero del infierno o el famoso Revenant, hasta enormes jefes finales como Cyberdemon. Todos ellos ofrecerán patrones de comportamiento diferentes y una buena inteligencia artificial, algo que ayuda a disfrutar de una exigente experiencia de juego.

 

Para poder rendir al máximo nivel vamos a disfrutar de un completo arsenal que iremos personalizando a medida que vayamos adquiriendo puntos de desbloqueo. Con ellos activaremos funcionalidades nuevas y realmente devastadoras para nuestras armas, algo que añade todavía más emoción y brutalidad a los enfrentamientos. Por otro lado, también personalizaremos el traje Pretor, una armadura que nos permitirá aumentar la resistencia, mejorar nuestras funcionalidades de escaneo, optimizar el equipo o añadir potenciadores.

De hecho, Doom está tan bien hecho que sentimos curiosidad por ver qué tan bien funciona Skyrim cuando llegue el 17 de noviembre. Si Bethesda logra lanzar también a Wolfenstein II: The New Colossus, Switch habrá demostrado que es más que una máquina que solo se limita a títulos infantiles como Super Mario, Zelda y Cartoony Squid; una plataforma donde un tipo de juego muy diferente también puede prosperar y sin ataduras de las limitaciones de tu televisor.

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