Estos robots podrían cuidar a tus padres

Imagina que tu abuela, que está en una residencia, se ha caído de la silla. Mientras está en el suelo acciona el botón de alarma y en unos segundos llega la ayuda, pero no se trata de un trabajador sino de un robot. La máquina evalúa la situación y luego la levanta con cuidado hasta devolverla a la silla. Al escanear la cara nota que está un poco asustada, así que muestra una sonrisa en la pantalla para intentar tranquilizarla. Al ver que no se ha hecho daño se retira para seguir con otros trabajos como limpiar la ropa.

Care-o-bot

Esto puede parecer sacado de una película de ciencia ficción pero los avances en robótica y las presiones económicas se han unido para que una imagen así sea realidad mucho antes de lo que creemos. Un ejemplo de ello es Robobear, un robot japonés que es capaz de levantar a los pacientes de la cama, ponerlos en una silla de ruedas e incluso ayudarlos a ponerse de pie. Otros robots pueden reconocer caras e interpretar las expresiones faciales, por ejemplo el Care-O-bot 3 europeo, que además es capaz de tocar un instrumento y pedir ayuda si un anciano ha sufrido una caída.

Robobear

Incluso algunos robots pueden dirigir clases de gimnasia. El RoboCoach de Singapur anima a los ancianos a realizar ejercicios sencillos, imita los movimientos humanos, responde a órdenes de voz, y ajusta el ritmo de las actividades si hay algunos que se están quedando atrás.

Las máquinas no sólo se pueden ocupar de los aspectos físicos. Paro (sí, en castellano no suena muy bien) es un robot que ha sido diseñado para ayudar a pacientes que sufren demencia senil gracias a una combinación de luz, tacto, sonido y temperatura. Fue desarrollado por la compañía japonesa AIST y un estudio ha demostrado que tiene un efecto calmante en el 60 % de los pacientes, además de aumentar el comportamiento social en un 97 %.

Robocoach

Menos presión para los cuidadores

¿Qué piensan de estos adelantos las personas encargadas de cuidar a los ancianos? De acuerdo con la Dra. Birgit Graf, responsable del proyecto Care-O-bot en Sttutgart (Alemania), la integración entre los profesionales del cuidado, los ancianos y los robots ha sido positiva. “Hemos estado trabajando de manera directa con residencias y hospitales, además de con otros grupos que podrían estar preocupados por el empleo de robots en el sector del cuidado de ancianos. El personal agradece la ayuda que suponen los robots por ejemplo al ocuparse de la ropa sucia. Además de reducir la carga de trabajo, especialmente a la hora de levantar a las personas”.

La Dra. Graf hace hincapié en que la máquina se ve como un apoyo y no como un reemplazo de las personas que se dedican al cuidado de los enfermos. “No vemos ninguna tecnología robótica que pueda reemplazar completamente al equipo humano. Los robots son una ayuda, y con ellos se ahorra tiempo y esfuerzo físico. Lo que supone una mejora de las condiciones de trabajo”.

Jill Manthorpe, profesora del King’s College de Londres comentó que: “El sector del cuidado de ancianos es muy amplio, así que los robots tendrán diferentes cometidos. Solemos pensar que estarán en primera línea del cuidado pero hay muchas cosas que pueden hacer por lo que el personal tendrá más tiempo. La gente que trabaja en este sector son como todos los demás. Usan lo que es práctico y económico. A menudo los humanos quieren ser cuidados por humanos pero otros prefieren ser independientes todo el tiempo que puedan. Es importante no generalizar demasiado”.

Care-o-bot

Personas electrónicas

La robótica está avanzando a una velocidad de vértigo. La Comisión Europea ha estado desarrollando leyes para controlar el uso de robots y de la inteligencia artificial (IA). Ha advertido que nos encontramos ante una “nueva revolución industrial”. Las leyes hablan de “personas electrónicas” y las podrían hacer responsables de sus acciones y omisiones.

Habrá que preguntarse si para cuidar a un ser humano hace falta algo más que la capacidad de realizar las tareas físicas que ello requiere. La literatura está llena de ejemplos de formas de vida artificiales que carecían de alma. Imagina que una vez que el robot haya devuelto a tu abuela a la silla, lo que más necesitaría en ese momento es algo de compasión, algo que una máquina nunca podrá hacer.

Noel Sharkey es un profesor de robótica e inteligencia artificial en la Universidad de Sheffield: “No estoy muy a favor de que un robot reemplace el contacto humano. Los robots no le van a tener cariño a los enfermos”.

A pesar de que los robots no puedan construir una relación emocional con las personas a las que cuidan, ¿podría la tecnología llegar a “imitar” algo similar a la compasión y a la ternura?

Robot Nadine

Con pelo castaño y una piel que parece de verdad, Nadine es un robot que sonríe, mira a los ojos y da la mano. Además puede reconocer a la gente que ha conocido antes e incluso recordar conversaciones anteriores. Ha sido desarrollado en la Nanyang Technological University de Singapur y emplea un software similar al Siri de Apple. Y una de sus funciones podría ser acompañar a los ancianos.

El profesor Sharkey añadió: “La tecnología de IA para imitar la compasión está a punto de llegar. Sin embargo será un gran reto hacer que funcione en la vida diaria. Hay una gran diferencia entre una niña llorando porque se le ha caído su caramelo o porque sus padres acaban de separarse. No sé si esto podrá ser solucionado”.

Robot Nadine

¿Podrán los robots cuidar a los humanos?

¿Será posible enseñar a los robots a que le tengan cariño a las personas que cuidan? “No tengo ni idea de cómo se podría hacer eso. No entendemos completamente los sentimientos humanos, no sabemos cómo se crean. A lo mejor haría falta otro tipo de máquina, una máquina química u orgánica. Algo que no veo que vaya a suceder pronto. Hasta entonces las emociones en el mundo de la robótica y de la IA será una mera ilusión”.

Mark Coeckelbergh es un experto de la Universidad de Viena en ética relacionada con los robots. En su opinión la robótica tiene el potencial de transformar el cuidado sanitario pero que habrá que enfrentarse a cuestiones éticas. “Cuando hablamos de máquinas hay una gran fascinación pero también miedo. ¿Contribuirán estos robots a que se deshumanice el cuidado de los ancianos? Es importante tomarse en serio estos miedos pues apuntan a serias preocupaciones. Si vamos a tener robots en la sanidad más nos vale tener claro los problemas éticos y sociales”.

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Mark Smith / Alphr.es / Ildefonso García

 

 

 

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