Posverdad: descubre la palabra de moda

De acuerdo con los diccionarios Oxford, posverdad es un adjetivo que describe una situación “en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las emociones. Circunstancias en las que hechos objetivos tienen menos influencia a la hora de influir en la opinión pública que las emociones y las creencias personales”. En 2016 los diccionarios Oxford eligieron el término posverdad como la “palabra del año”. En 2013 fue selfie; en 2014 , vapear (por ejemplo al fumar un cigarrillo electrónico) y en 2015 emoji.

Twitter y política

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Twitter y política

Un aspecto decisivo en el advenimiento de la época de la posverdad han sido los medios de información digitales y las redes sociales. Da igual la ideología, si una persona así lo quiere puede estar todo el día (y toda la noche) consumiendo información pasada por el filtro de su ideología. “¡Qué bien que haya ideologías para así no tener que pensar!”. Esta frase lapidaria cada vez cobra más fuerza. Si mantener una mente abierta, alerta, dispuesta a aprender, descubrir y, sobre todo, dudar, siempre ha sido un arduo trabajo, hoy lo es todavía más. Voy a hacer una confesión, por un segundo he estado a punto de dejar de seguir a una persona que me ha criticado en Twitter hasta que pensé que me estaba aportando algo de enorme valor: otro punto de vista. La posverdad es muy diferente y en ella el punto de vista se convierte en hecho objetivo e irrefutable.

En la página web de la RAE (Real Academia Española) se recogen las siguientes palabras de Darío Villanueva: “El término posverdad entrará este año en el Diccionario”. Villanueva añadió: “Esta posverdad posmoderna o transmoderna. El potencial que la retórica tiene para hacer locutivamente real lo imaginario, o simplemente falso”. Lo que no es nuevo es la noción de que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. La palabra inglesa “post-truth”, “ha encontrado sin mayor problema una traducción impecable al español, pero sin guión en el medio: posverdad”, remachó Villanueva.

¿Cómo se ha llegado a este punto? Siguiendo con los términos ingleses habría que hablar de “spin” (literalmente girar) que consiste en interpretar un suceso de una manera determinada con el objetivo de conseguir un resultado concreto. Los políticos suelen utilizar esto con frecuencia para manipular a la opinión pública. Las famosas armas de destrucción masiva que según los dirigentes de aquella época tenía Sadam Husein podría ser un ejemplo extremo de “spin”.

No decir toda la verdad o mentir de forma deliberada no es nada nuevo. En la profesión periodística desde siempre ha habido partidarios del “no dejes que la verdad te arruine una buena historia”. Pues no, el periodismo es la búsqueda de la versión más cercana a la verdad, dando por sentado que a lo mejor nunca lo sabremos todo pero sí podemos intentar recabar la verdad y nada más que la verdad con honestidad.

Lo que sí es consustancial a la época que vivimos es la capacidad que da internet para propagar noticias (verdaderas o falsas). Pepito Pérez no tendrá el mismo “altavoz” que la BBC pero le basta su móvil para “mover” por internet las noticias (verdaderas o falsas) que desee. Incluso para ello puede emplear un perfil con seudónimo. Aquí tocamos otro asunto delicado, ¿debería haber algún tipo de límite al empleo de seudónimos en internet? A mí me echa un poco para atrás cuando veo que la persona que firma se llama “Darth Vader Cretino”.

Una gran parte de la información que recibimos por Facebook y Twitter no está basada en hechos sino en sentimientos y lo único que hacen es reforzar nuestros estereotipos y puntos de vista. En la época en la que se vendían periódicos (un medio que ofrecía información en soporte de papel) se decía que lo ideal era adquirir un diario opuesto a nuestra ideología para así ampliar los horizontes de la mente. ¿Cuánta gente hace esto? No me quiero poner fantástico pero los sábados y domingos compro un periódico que durante años detesté y que me sigue sin gustar pero en el que veo cosas que nunca encontraré en el “mío”. Salir de la zona de confort siempre es un ejercicio maravilloso, aunque cuesta romper la rutina y transitar por lo desconocido. Hacer algo nuevo es una buena manera de que entre un bocanada de aire fresco en nuestras vidas. El ser humano se aburre enseguida con los fríos datos y lo que quiere son mensajes simples, “sal gorda” e ideas que apelen a los sentimientos. Las emociones son poderosos argumentos, algo que entendieron muy bien tanto Obama como Trump (con todas las diferencias que los separan).

El filósofo AC Grayling dijo a la BBC que “el fenómeno de la posverdad significa que mi opinión tiene más valor que los hechos. Todo depende de lo que yo sienta. Se trata de una reacción muy narcisista. Además el poder se amplifica porque puedes publicar tu opinión. Antes era necesario un pasamontañas, un espray de pintura y una pared. Ahora basta un iPhone. Todo el mundo puede publicar su opinión y si estás en desacuerdo conmigo es un ataque a mí no a mis ideas. Todo es relativo. Las noticias se están inventando, ya no hay eso que se llama la verdad sino que hemos llegado a la posverdad. Esto ha abierto la puerta a políticos a los que no les importa la verdad. Hay algunos peligrosos paralelismos con los años 30. Estos tipos se han dado cuenta de que no son necesarios los hechos, basta con mentir”.

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