Descubre cómo la tecnología está cambiando el teatro

La colaboración entre la Royal Shakespeare Company y el gigante tecnológico Intel ha acaparado la atención alrededor de su mueva producción de la obra de Shakespeare ‘The Temple’. Hasta tal punto llega su implicación que ambas comparten espacio al final del programa junto con Imaginarium Studios, una empresa que se dedica a la captura digital de movimientos para el cine. Y sin embargo, a pesar de que esta tecnología está cambiando el teatro, es el drama humano, el cansancio vital y el perdón, lo que prevalece en la obra.

La tecnología está cambiando el teatro

Casi toda la contribución tecnológica gira en torno a Ariel, interpretado por Mark Quartley, un espíritu lo mismo guía, como engaña, como aterroriza a los habitantes náufragos de la isla. Con la ayuda de un sistema de captura de movimientos en tiempo real y de avatares proyectados dentro de tubos de humo que cuelgan de las vigas, estas transformaciones son interpretadas literalmente. La obra cuenta que Próspero encuentra a Ariel atrapado en el interior de un árbol cortado, mientras vemos cómo un avatar del tamaño de un árbol se eleva por encima de las cabezas de los actores.

La tecnología está cambiando el teatro, pero es un medio, no un fin

La tecnología está cambiando el teatro

Hay una clara justificación para esta aproximación al personaje, descrito en el propio texto de Shakespeare como un ser de aspecto cambiante y etéreo. De hecho, el uso de tecnología digital está en completa sintonía con el tema de la obra: las ilusiones y la falsedad de las mismas. Pero en vez de percibir la tecnología como un fin en sí misma, como el tema principal de la obra, al final está tan bien integrada que juega a la perfección su papel de mero instrumento para el espectáculo.

La utilización de iluminación experimental, aparatos mecánicos y un vestuario muy elaborado crearán un espectáculo de ilusionismo, en el que la captura de movimientos en tiempo real y los avatares digitales flotantes son una pieza más para enfatizar esa magia dramática. Ya nunca se verán cuerdas sujetando a los actores…

La idea es captar la atención y atraer a una nueva audiencia al teatro, una generación que está familiarizada con las experiencias digitales, los videojuegos y la realidad virtual. Creando un teatro que casi se puede tocar y que puede llevar a la gente joven y más tecnológica a sentir más la carga dramática de la obra.

No te pierdas el vídeo de abajo sobre cómo se ha llevado a cabo la producción tecnológica de ‘The Temple’. Y, si tienes ocasión, ve a verla, pues nos avanza el futuro del teatro a medio y largo plazo.

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