Steve Jobs & Elon Musk: Sueños hechos realidad

Hay un emprendedor que, desde hace ya tiempo, sus rivales miran con una mezcla de admiración y envidia. Es, sin lugar a dudas, la luz de los jóvenes ingenieros que se instalan en Silicon Valley (California), como lo fue en su día Steve Jobs; es un sudafricano de 45 años llamado Elon Musk, el responsable de revolucionar la industria automovilística con sus coches eléctricos Tesla.

Un ambicioso empresario que ha logrado traer de vuelta a la Tierra cohetes espaciales producidos en su fábrica de SpaceX y que tiene una compañía, SolarCity, dedicada a diseñar y fabricar las placas fotovoltaicas más eficientes posibles para alimentar las estaciones de carga en las que repostarán sus coches.

Elon Musk

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Elon Musk, el responsable de revolucionar la industria automovilística con sus coches eléctricos Tesla

Un ejecutivo con mente de ingeniero capaz de sacar tiempo para proponer el desarrollo de Hyperloop, una especie de tren que rozaría la velocidad del sonido, o de fundar Open AI, un centro de investigación sin ánimo de lucro que promueve el desarrollo de inteligencia artificial en código abierto.

Porque si algo tiene Musk es que piensa a lo grande. No se conforma con demostrar que los coches eléctricos son viables, sino que ya trabaja en cómo deben ser las autopistas del futuro, en las que se podrá recargar de forma gratuita la batería del vehículo con energía 100% limpia. Sus cohetes son capaces de regresar del espacio a nuestro planeta solo para abaratar los viajes orbitales: con ello pretende acelerar la carrera espacial. Porque su objetivo real es llegar a Marte, donde ambiciona establecer una colonia permanente.

Steve Jobs

Algo parecido ocurrió con Steve Jobs, merecedor de incontables alabanzas por ser el padre del primer ordenador personal y fundador de Apple Computer, probablemente la empresa más innovadora del sector. Este mago de la informática fue uno de los más influyentes de la vertiginosa escalada tecnológica en que aún vive el mundo actual, contribuyendo decisivamente a la popularización de la informática. Sus ideas visionarias en el campo de los ordenadores personales, la música digital o la telefonía móvil revolucionaron los mercados y los hábitos de millones de personas durante más de tres décadas.

Sin embargo, y aunque hay millones de fans de la tecnología Apple que idolatran la carrera profesional de Steve Jobs, todo un idealista avanzado en su tiempo, no sería justo compararlo con Elon Musk. Musk ha ido más allá con el fin de crear un mundo más habitable y limpio, y podría compararse más bien con inventores universales que no sólo soñaron con cambiar el mundo sino que aportaron su granito de arena para que dicho cambio se hiciera realidad.

También existen sus detractores

Elon Musk

Si bien estos genios con personalidades fuertes y magnéticas están moviendo el curso de la historia, los hay que piensan que el papel que ambos ejercen a escala global es secundario. La prestigiosa MIT Techonolgy Review publicó hace ya tiempo un extenso reportaje en este sentido, que ataca la idea de que sin ambos gurús nuestras vidas serían muy distintas y que, sin ocultar sus numerosos méritos, contribuyen a ofuscar el desarrollo de nuevas innovaciones.

Como es obvio, el éxito de Musk no es fruto de la casualidad: desde la fundación de PayPal, este emprendedor ha demostrado energía y talento a raudales, y un enorme olfato para los negocios. No obstante, su imagen de creador revolucionario está lejos de la realidad según una biografía firmada por Ashlee Vance, que le describe como un emprendedor compulsivo, pero también como alguien poco dispuesto a reconocer a sus empleados la autoría de los avances científico-técnicos y caracterizado por ser irritable y poco comprensivo (por ejemplo: despidió a la que había sido su asistente personal durante 12 años en el instante en el que ella le solicitó un aumento de sueldo).

Steve Jobs

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Steve Jobs fue todo un idealista avanzado en su tiempo.

Algo parecido ocurre con Steve Jobs, merecedor de incontables alabanzas por su papel temprano en el desarrollo de Apple y Pixar, pero que en realidad sólo fue elevado tras el éxito comercial del iPhone, cuyo mérito reside prácticamente de manera exclusiva en aglutinar, de forma accesible y atractiva, varias tecnologías que ya existían y que son el resultado fundamental (Internet, el sistema GPS…) de inversiones millonarias sostenidas durante décadas por el sector público estadounidense.

Por supuesto, fue Jobs y Musk, y no otros, quienes aprovecharon primero y de forma decisiva la oportunidad que les brindaba el mercado. El problema es que, según MIT Techonolgy Review, al convertirlos en figuras de culto, se podría estar mandando el mensaje equivocado a las escuelas de negocios y de ingeniería de medio mundo.

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