¿Trabajaremos los humanos en 2050?

Con una historia tan rica de expertos prediciendo el desempleo masivo, y en el fondo sin equivocarse demasiado por ahora, Keller es tal vez un poco más escéptico que los demás. Subraya un error que se repite una y otra vez en nuestras predicciones acerca del futuro del trabajo: siempre pensamos en los trabajos del futuro teniendo en cuenta lo que tenemos cuando hacemos esa predicción. Mira la ciberseguridad por ejemplo, todo un sector gigante que no existía apenas hace pocas décadas: “es aritmética pura y dura, un trabajo automatizado es un puesto menos para un humano, pero como sabemos el mercado laboral cambia constantemente y genera nuevas ocupaciones”.

“Creo que si vamos a decir ‘somos la generación que demostrará este impacto, a quienes afectará el desempleo masivo’ entonces tenemos que tener muy claro por qué nos ha tocado y quién se podrá librar, cuáles serán las excepciones”.

Pasé esa frase tal cual a Susskind cuando me senté a charlar con él mas tarde. “No tenemos ninguna evidencia en nuestras investigaciones de que haya tareas, entre las que van a aparecer nuevas, en las que la máquinas tengan alguna desventaja comparativa sobre los humanos, lo que es muy diferente” respondió. “En el pasado, cuando han aparecido nuevos trabajos nunca había máquinas dispuestas a hacerlos”.

¿Trabajaremos los humanos en 2050?

“En cambio ahora las máquinas son mucho más capaces de lo que habían sido antes, por eso comparar la tecnología primitiva de las fábricas a lo que hay ahora es perder el horizonte”, añadió. Le expliqué el contexto de las citas, subrayando que se trataba de mirar el entorno en una perspectiva histórica. “Los historiadores no siempre han sido útiles en periodos de discontinuidad: los historiadores dirán que podemos aprender del pasado, y es cierto, pero me temo que estamos ante una era diferente”.

“Recuerda que llevo metido en Inteligencia Artificial más de 35 años, me doctoré en eso, pero mis afirmaciones son de ahora, de hoy.”

¿Trabajaremos los humanos en 2050? Encajando la transición

A pesar de eso, Susskind no cree que esta rápida transformación vaya a tener lugar inmediatamente: si tienes más de 50 años y estás leyendo esto, seguramente ya te has ahorrado los cambios más dramáticos. “No creemos que el cambio vaya a llegar de un día para otro. La próxima década, los 2020, será una de recolocación y no de desempleo, pero tras una o dos décadas más, hacia los 2040, sí que pensamos que habrá muchos interrogantes acerca de qué podrán (y tendrán que) hacer los humanos. La pregunta es o será entonces ¿qué trabajo habrá para humanos en 2050?”.

Pero es optimista acerca del futuro, en concreto, la idea de que el conocimiento será compartido de forma universal. “Esto es un poco una visión, quizás una utopía, pero nos excita mucho: en áreas como la medicina, la idea de que cualquier habitante del planeta tenga acceso a un buen diagnóstico y un buen tratamiento, es increíble. Que cualquiera en el planeta tenga acceso a conocer cuáles son sus derechos es también increíble y cambiará gobiernos (ya lo ha hecho). Que un pequeño negocio pueda aprovechar la experiencia de una consultoría de marketing sin pagarles su tarifa sino aprovechando sus servicios básicos en línea, es fantástico”.

“Por lo que es menos fácil estar emocionado es por la realidad de que habrá cada vez menos profesiones dedicadas a los humanos, porque eso sí precisa un cambio en la forma de pensar: en cuál es nuestro papel del trabajo en nuestras vidas, en si el trabajo es necesario para llevar un nivel de vida correcto… ese tipo de cosas”.

“Esto es demasiado importante para dejárselo a los tecnócratas. Y demasiado importante para que el mercado decida por sí mismo.”

Pues sí. Como el debate que mencioné antes mostró, los políticos no cobran para pensar a largo plazo, en las consecuencias, sino más bien al contrario. Les incentivan los objetivos a corto plazo, lo que dé beneficios del tipo que sea enseguida, para tener un buen argumento para ser elegido para otros cuatro o cinco años más.

A no ser que pensemos en esos términos, es muy posible que haya una gran crisis del capitalismo: eso cree Smith. “Si piensas en el lenguaje que usamos, es ya antiguo: hablamos de cosas como la jubilación, las pensiones, los impuestos, cómo generar dinero… Todo eso está equivocado. Es la mitad del problema, que no podemos tener una conversación hasta que reflexionemos en cómo funciona todo”, afirma.

Además, concluye hablando en términos de economía actual, los negocios que empleen a menos gente pero generen más beneficios, tendrán que pagar más impuestos que quienes lo consigan con más gente, pero eso es un problema en sí mismo. “Aun así intentar conseguir esto en un territorio delimitado, en una provincia o donde sea que se pudiera limitar el régimen fiscal, sería un experimento muy interesante”.

“Tiene que haber un debate entre políticos con una visión de futuro, y de esos no hay muchos, para planificar un sistema político que sí piense en el largo plazo”. Cómo sacar dinero de industrias automatizadas, y en una sociedad global cómo nos aseguramos de que el dinero no traspasa fronteras fiscales. Porque si los humanos dejan de ganarse la vida, alguien tendrá que pagar.

Si crees que todo esto te está dejando apartado de los cambios tremendos que están en el horizonte, si crees que tú no puedes hacer nada, te dejaré otra cita de Susskind: “Estamos viviendo en el periodo de mayores cambios y progreso tecnológico que la humanidad ha vivido jamás. Es un privilegio estar aquí, vivo, durante este periodo. Puedes cruzarte de brazos como muchos hacen y decir ‘espero aguantar hasta que me jubile’ o puedes decir ‘vale ¿y cuál es mi papel en todo esto?’. Cada dos siglos se tiene la oportunidad de participar en un cambio fundamental en la sociedad humana. Es lo que tenemos aquí y ahora, y estar asustado por ello sería perder la perspectiva”.
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