¿Cuándo llegará el coche autónomo?

Los peatones

Los coches autónomos tiene que entender cómo se comportan los peatones. “Todo el mundo tiene una idea de cómo va a reaccionar un ser humano porque somos seres humanos. Si cruzas delante de un vehículo el conductor va a reaccionar de una manera. Si cruzo por delante del Google Car mientras va a 100 km/h no tengo ni idea de cómo va a reaccionar”, señaló Ben Byford.

 

La programación también tiene sus riesgos. Si la conducta de los coches autónomos es muy predecible esto facilitaría que fuesen manipulados por terceros. “Digamos que los coches reaccionan siempre de la misma manera. Si es así, al saltar adrede delante de uno podría hacer daño a otros porque sé que no me va a atropellar”, explicó Byford.

Por otro lado las compañías automovilísticas están inmersas en una carrera para desarrollar el vehículo autónomo por lo que su conducta cada vez está más fragmentada. Si no se soluciona este problema los coches autónomos del futuro serán peligrosos para los peatones.

Si cada una de las principales compañías automovilísticas tiene una versión diferente del sistema no va a tener ningún sentido. Y si la gente no entiende cómo funcionan estas cosas podríamos acabar con una catástrofe. En cada coche deberá haber una especie de ética central para que sepas cuál va a ser la respuesta a cada acción”, remachó Byford.

Hackers

La tecnología necesaria será muy sofisticada pero podría ser manipulada por hackers. Podría parece algo de ciencia ficción pero ya se han dado casos en este aspecto. Fiat Chrysler tuvo que revisar 1,4 millones de Jeep Cherokee porque se descubrió que podrían ser “hackeados”. Expertos en seguridad fueron capaces de controlar de manera inalámbrica el acelerador o la radio.

Un coche autónomo funciona gracias a unos sofisticados programas informáticos por lo que los efectos podrían ser devastadores. Además se ha descubierto que los sensores se pueden confundir con facilidad simplemente poniendo una pegatina en una señal de tráfico. El vehículo autónomo a lo mejor no reconocería una señal de stop lo que podría acabar en llanto.

El camino que nos espera

En estos momentos la tecnología de conducción autónoma se puede usar para poco más que aparcar o cambiar de carril. Habrá que mejorar la infraestructura de las calles y carreteras para que los vehículos puedan funcionar gracias a sus sensores aunque los conductores seguirán suponiendo un factor de riesgo.

Coche autónomo

La manera en la que los coches autónomos reaccionan frente a los peatones es un asunto todavía más crítico en el que habrá que invertir millones y millones de euros. La actual generación de vehículos autónomos es eficaz pero imitar la conducta y los juicios humanos es algo difícil de conseguir.

Hasta que no se resuelvan estos obstáculos el coche autónomo supondrá un peligro para el resto de los usuarios de la carretera. En estos momentos sólo son seguros cuando funcionan junto a otros vehículos autónomos y en un ambiente controlado.

En los próximos años nos iremos beneficiando de avances como el cambio de carril automático y la frenada de emergencia. Sin embargo, la tecnología autónoma total está lejos. Hoy por hoy, los ordenadores no son capaces de conducir ni siquiera tan bien como los peores conductores de carne y hueso.

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