Los negros y las mujeres tienen problemas con Uber y Lyft Un estudio ha demostrado que las app para compartir el coche tienen un defecto en común con los taxis tradicionales.

En muchos aspectos, la economía colaborativa lo está cambiando todo, pero nuestros viejos prejuicios siempre encuentran la forma de salir a flote. Airbnb ha publicado un estudio de 32 páginas sobre los problemas de discriminación racial proponiendo soluciones para arreglar este problema. Ha llegado el momento de que las empresas para compartir coche, Uber y Lyft, hagan lo mismo sobre este horrible asunto.

Una investigación llevada a cabo por miembros del MIT, de Stanford y de la Universidad de Washington ha puesto de manifiesto que los pasajeros negros y las mujeres obtienen peor trato. Se descubrió que en Boston los conductores de Uber estaban más inclinados a cancelar el viaje si quien lo había contratado era un hombre con un nombre típico de negro. Mientras que en Seattle los negros tienen que esperar claramente más que los blancos. Las mujeres se enfrentaban a dos tipos de discriminación, pues se les cobraba en exceso y a veces les daban un “paseo” innecesario con la intención de intentar ligar con ellas. “Algunos conductores hicieron unas rutas que eran cinco veces más largas de lo necesario”, dijo Stephen Zoepf, director ejecutivo del Centro de Investigación de Automoción de Stanford.

Uber y Lift, problemas de discriminación.

En Seattle y Boston se estudiaron casi 1.500 viajes. Durante seis semanas en Seattle, cuatro ayudantes blancos y cuatro negros utilizaron las app para compartir coche con una foto de cada uno en el perfil. De media, en UberX y Lyft, los pasajeros negros del estudio tenían que esperar entre un 16 y un 28 % más que sus colegas blancos. En Uber, la espera era entre el 29 y el 35 %. La hipótesis de los investigadores es que en Uber no se muestra el nombre o la foto (si la hubiere en el perfil del solicitante) hasta que el conductor ha aceptado el viaje. “En Lyft se puede discriminar sin ni siquiera tener que aceptar primero y luego darle a cancelar”, dice Christopher Knittel miembro del MIT y autor de este estudio.

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En Boston se realizó un segundo test con participantes “que tenían una apariencia que les permitía viajar como pasajeros de una u otra raza”, estos pasajeros utilizarían nombres “que sonaban típicamente blancos” o “nombres que parecían afroamericanos”. Aquí ocurría algo similar, con un promedio de cancelación del 11,2 % para pasajeros que eran hombres negros, en comparación con el 4,5 % para los hombres blancos.

Entre las mujeres (blancas o negras) había menos diferencia (8,4 frente a 5,4 %) pero tenían varias maneras de ser discriminadas: se les cobraba más y se les daba un “paseo” innecesario. Los viajes de las mujeres no sólo se empezaban antes o se terminaban después (para cobrarles más), sino que además sus desplazamientos eran un 5 % más largos. Los viajes de los participantes en este estudio eran de sólo unos pocos km para que el costo no fuese alto. A pesar de ello algunos conductores aumentaban el recorrido del viaje. Algo que según Knittel se debía a “que querían cobrar más y tener la oportunidad de ligar con una ‘audiencia captiva’”. De acuerdo con Jalopnik, una mujer vio cómo el conductor pasó tres veces por el mismo cruce, mientras que a otra en su recorrido se llegó hasta la autopista a pesar de que su destino estaba a sólo dos km de distancia.

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Uber y Lift, problemas de discriminación.

“La discriminación no tiene sitio en nuestra sociedad y no tiene sitio en Uber. Creemos que Uber está ayudando a reducir la falta de igualdad en el transporte pero estudios como éste nos ayudan a pensar que todavía podemos hacer más”, declaró la compañía a través de un comunicado.

Los investigadores han sugerido algunas maneras en las que se podría atacar la discriminación que se produce en las app. Para empezar no dar el nombre del pasajero, además se han propuesto multas mayores para los conductores que cancelan los viajes después de haberlos aceptado. Por otro lado habría que revisar la conducta de los conductores de manera periódica. En lo que se refiere a alargar sin necesidad el recorrido, lo investigadores creen que habría que dar el precio del mismo por anticipado.

“En muchas aspectos la economía colaborativa se está ajustando a medida que avanza. Mucho de esto es un proceso de aprendizaje. No se puede pedir que estas compañías lo tengan todo perfecto desde el primer día”, dijo Knittel.

 

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