¿Por qué el motor diésel gasta menos que el gasolina?

Es la gran duda a la hora de comprar un coche nuevo (o usado)… ¿gasolina o diésel? Aunque los motores de gasóleo han avanzado mucho en refinamiento y prestaciones, y los de gasolina lo han hecho en consumos, cada tipo de motor sigue teniendo un carácter muy marcado. Y, algo importante a la hora de hacer números, los diésel siguen gastando menos, a veces mucho menos, que los gasolina. ¿Qué motivos técnicos hay para esto?

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Hay que tener presente que un “motor” en realidad es una máquina que realiza cierto ciclo termodinámico teórico: se bombea aire, se mezcla con el combustible en cierto momento, se genera calor en la combustión, se aprovecha en forma de energía mecánica y se evacúan los restos. El ciclo diésel es diferente al de la gasolina (que en realidad se llama Otto en honor a su inventor, el del diésel sí lleva el nombre de su padre) y ahí está una de las claves: este ciclo, algo más complejo, ofrece mejor rendimiento teórico y eso también es así en la práctica (menos consumo para la misma potencia).

Ventajas del motor diésel

Además cada gota de gasoil contiene algo más de energía que una de gasolina, y el ciclo diésel necesita unas relaciones de compresión más elevadas (es un factor que aumenta directamente el rendimiento). Y no contento con esto el diésel tiene otra ventaja más en eficacia: no necesita una válvula o mariposa que controle los gases de admisión como ocurre en los motores de gasolina (antes era el carburador, ahora la mariposa de admisión en la inyección). Esa mariposa, cuando se encuentra parcialmente abierta (“a punta de gas”) genera turbulencias y pérdidas en el flujo de aire que va hacia el motor. Esto todavía se aprovecha mejor cuando el motor tiene turbo (sobrealimentación), algo que ahora es común tanto en gasolina (con la moda de fabricar motores de pequeña cilindrada) como en diésel (ahí es “obligatorio” porque se aprovecha mucho su efecto, lo llevan hasta camiones y autocares).

Desventajas del motor diésel

A cambio de estas ventajas teóricas, el diésel tiene algunos inconvenientes prácticos: su ciclo implica presiones mucho más altas dentro de los cilindros (entre dos y cuatro veces más altas que uno de gasolina) y por eso necesitan ser más robustos (pesan más). Además su combustión a tan alta presión genera más gases nocivos, y con las normas actuales eso significa que es necesario aplicar varios tipos de filtros más complejos que en los de gasolina (más caro de fabricar y provocan pérdidas).

Unas cosas con otras, al final un motor diésel acaba gastando en torno a un 20 por ciento menos combustible (que además es algo más barato) que su equivalente de gasolina en uso tranquilo, y esa diferencia aumenta si nuestra conducción es más exigente. Si merece la pena ese ahorro, cuando el precio del coche diésel suele ser bastante más alto que el de gasolina, en general más suave y silencioso, es ya otra historia… pero la tendencia parece ser a encarecer los diésel (sujetos a mayores exigencias en emisiones) y el precio del gasoil está cada vez más cercano al de la gasolina, aunque ésa también es otra historia porque depende de la política más que del petróleo.

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