Porsche Mission E: Un coche eléctrico de 600 CV que se carga en 15 minutos

El Porsche Mission E es un prototipo eléctrico de la compañía alemana con 500 km de autonomía, 600 CV de potencia y que se puede recargar en 15 minutos.

Este prototipo fue presentado en el Salón de Fráncfort. Se trata del primer modelo deportivo de cuatro plazas 100 por cien eléctrico en la historia de la marca de Stuttgart. En él se combina la inimitable estética Porsche (cargada de emoción en sus líneas) con las prestaciones y la practicidad de un sistema de 800 voltios.

Porsche Mission E

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Porsche Mission E

 

Las características de este coche son para quitar el hipo: cuatro puertas, cuatro asientos individuales, más de 600 CV de potencia (440 kW) y una autonomía superior a los 500 km. El Porsche Mission E tiene tracción total y el volante gobierna las cuatro ruedas. La aceleración de cero a 100 km/h se alcanza en menos de tres segundos y medio. El tiempo de carga ronda los 15 minutos, lo que será suficiente para llevar las baterías de este bólido hasta el 80 por ciento de su capacidad. Los instrumentos se gobiernan de manera instintiva, en algunas ocasiones con la simple mirada o por medio de gestos, incluso interactuando con hologramas. Toda la instrumentación se ajusta de manera automática para que el piloto la vea de la manera más eficaz.

Tecnología del Mundial de Resistencia

La motorización que emplea el Porsche Mission E es completamente nueva pero, al mismo tiempo, típicamente Porsche, es decir, desarrollada en la competición. El prototipo va propulsado por dos motores síncronos de imanes permanentes (PMSM por sus siglas en inglés – Permanet Magnet Synchronous Motors), similares a los empleados por el Porsche 919 híbrido, un vehículo con el que la marca de Stuttgart ha ganado las 24 Horas de Le Mans. Los dos motores juntos producen más de 600 CV, llevan al Mission E a una velocidad de 100 km/h en menos de tres segundos y medio y a 200 km/h en menos de 12. Estos propulsores destacan por su gran densidad de potencia y por la capacidad de entregar la caballería de manera uniforme. La tracción total a las cuatro ruedas utiliza el sistema Porsche Torque Vectoring que distribuye el par motor de manera automática a cada rueda.

El Porsche Mission E es capaz de ofrecer una autonomía de más de 500 km con una simple carga de las baterías y en 15 minutos se puede recuperar la energía suficiente para recorrer 400 km. Ello se debe a la introducción de la tecnología de 800 voltios (la mayoría de los vehículos eléctricos tienen sólo 400 voltios). Existe la posibilidad de cargar las baterías de forma inalámbrica en el garaje privado del afortunado dueño de este vehículo para ello se usa un sistema de inducción que funciona a través de una placa en el suelo que transfiere la energía al coche.

 

El diseño es típico de la marca, con todo el ADN de Porsche. Está concebido como una berlina deportiva de cuatro plazas en la que la aerodinámica juega un papel fundamental. Muchos de los elementos estéticos recuerdan al 918 Spyder y a los Porsche de carreras. El prototipo carece de pilar B (el que se encuentra en el centro del coche entre las dos puertas) lo que facilita la entrada y salida del mismo. La línea de las ventanas traseras recuerda un poco al Porsche 911, uno de los modelos más legendarios de la historia del automovilismo. Los típicos espejos exteriores anclados en las puertas han dejado paso a una cámaras que no sólo mejoran los valores aerodinámicos sino también la visibilidad.

El interior del Porsche Mission E es abierto y limpio, con un claro objetivo, se trata de lo que los británicos llaman un “driver’s car” (un coche para conductores) en el que el protagonismo del piloto se une a la practicidad de la utilización diaria. Al ser un coche 100 por cien eléctrico, esta característica permite reinterpretar el interior del auto. La propulsión eléctrica significa que no existe un túnel de transmisión (el que lleva el movimiento del motor a las ruedas) lo que ayuda a que dentro del prototipo haya más espacio de lo habitual.

Porsche Mission E

 

Panel de mandos: intuitivo y sin distracciones

En el tablero de mandos se encuentran cinco esferas, una solución muy típica de la compañía alemana pero que emplean tecnología OLED. Un sistema de seguimiento visual detecta cuál es el instrumento que el conductor está mirando. El panel de mandos se adapta a la manera en la que el piloto está sentado y la postura que ha adoptado (efecto de paralaje). Si este está sentado muy bajo, alto o inclinado hacia un lado, el panel en 3D se mueve con el conductor. De esta manera se acaban las situaciones en las que el volante impide ver la instrumentación. Todas las informaciones importantes están siempre a la vista. El panel holográfico se extiende hasta la zona del pasajero donde se pueden reproducir diferentes apps con un efecto tridimensional. La app deseada se activa con un simple gesto que es interpretado por unos sensores.

Porsche Mission E

Con el móvil o una tableta el servicio Porsche Car Connect es capaz de variar multitud de parámetros del chasis, motor o del infoentretenimiento. Este método permite que un taller oficial haga a distancia un diagnóstico del vehículo. El Porche Mission E se pone en marcha gracias a una llave digital y es posible dar autorización a familiares o amigos para que la ésta funcione también con ellos.

Porsche es otra compañía que no quiere dejar de lado la posibilidades que ofrecen los coches con propulsión eléctrica. A lo que hay que añadir los enormes horizontes que se abren gracias a la aplicación de las tecnologías de la información en la automoción.

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