Tu coche es casi de carreras: descubre toda la tecnología que procede de la F1

Nuestro humilde utilitario puede parecer que esté a años luz del Mercedes-Benz F1 W08 EQ Power+ de Lewis Hamilton, pero en realidad la conexión entre los bólidos de Fórmula Uno y los coches que congestionan las ciudades es más directa de lo que pensamos. Ya desde los albores del automovilismo (el Mundial de Fórmula 1 nació en 1950) las competiciones han sido un campo de pruebas ideal para perfeccionar cada nueva tecnología.

La Fórmula E

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La Fórmula E

 

En los circuitos se empezó a desarrollar elementos tan de andar por casa como los neumáticos radiales o los frenos de disco. Hace décadas los neumáticos llevaban cámara (como las bicis) y los frenos eran de tambor (una zapata chocaba contra una superficie al ser accionada por un cable). La llegada de cada invento no siempre ha sido recibida con los brazos abiertos, sino que en no pocas ocasiones el miedo a lo nuevo y la inercia a no salir de la zona de confort llevaba a muchos usuarios a renegar de las nuevas tecnologías. Los más viejos del lugar nos acordamos como muchos “expertos” aseguraban que el freno de tambor era superior al de disco. Lo que podría haber sido cierto si se comparaba la versión más evolucionada del primero con el sistema de freno de disco más tosco y pedestre. Algo así ocurre todavía con los cambios automáticos, no faltan los “expertos” que aseguran que una caja manual permite “dominar mejor el coche”. Un modelo automático es como aquello de la tónica, una vez que lo has probado ya no hay vuelta atrás. En Alemania existe un dicho que siempre me ha hecho gracia: “Hay un coche mejor que el Mercedes-Benz. ¿Cuál? Un Mercedes automático…”. Si te has fijado cuando has cogido un taxi, los Prius no tienen caja de cambio manual, aunque tampoco es un sistema automático convencional, sino que se emplea una técnica diferente que los expertos denominan “sistema planetario”. Si le preguntamos a los taxistas si prefieren un cambio manual para embragar y desembragar miles de veces al día, creo que nos dirán que se quedan con el cambio automático.

Inventos de carreras en tu coche

Pues bien, todos estos avances, casi en su totalidad, han sido primero desarrollados en las competiciones. Una de las pocas cosas que nuestro coche tiene y de la que carecen los bólidos de Fórmula 1 es el airbag. Lo que no deja de ser algo un poco inexplicable. ¿Cómo es posible que vehículos que alcanzan los 370 km/h no tengan airbag? Pues simplemente porque la cabina de un F1 es tan estrecha que no hay espacio para que se despliegue una de estas bolsas de aire salvadora. Aunque por otro lado los pilotos llevan el HANS (Head And Neck Support Device) ese collarín que está diseñado para reducir el riesgo de lesiones en la cabeza y en el cuello.

 

Sin llaves

Cada vez más modelos prescinden de la llave de toda la vida para poner el coche en marcha y en lugar de ello hay un botón, otro detalle que se ha heredado de la competición automovilística. Además, es posible que el sistema detecte la proximidad del mando a distancia del vehículo, por lo que se desbloquearán las puertas de forma automática para que podamos abrirlas sin que sea necesario usar ninguna llave o apretar el mando. La cantidad de electrónica que se utiliza en los modelos actuales no para de crecer, cada vez más los coches se van pareciendo a un ordenador con ruedas.

Pese a que la mayoría nunca haya visto un amortiguador de coche, las suspensiones son una parte vital pues de ellas depende en gran medida la estabilidad del vehículo. Una suspensión eficaz debe ser capaz de enjuagar las irregularidades del terreno y trabajar de forma casi instantánea, estirándose y comprimiéndose en décimas de segundo. Las suspensiones electrónicas son otra bendición desarrollada en las carreras. Incluso es posible en multitud de modelos elegir entre varios tarados a golpe de botón, ya se quiera practicar una conducción deportiva o regular la amortiguación para que prime la comodidad.

Inventos de carreras en tu coche

Los neumáticos son una de las piezas más importantes de cualquier vehículo, después de todo son las responsables de mantener el coche en contacto con el planeta Tierra. En la actualidad los neumáticos son todo un compendio de tecnología, al ser capaces de funcionar en un rango de más de 50 grados (invierno y verano), y en condiciones de agua torrencial o asfalto ardiendo. Marcas como Pirelli (en la Fórmula 1) o Michelin (en MotoGP) no dejan de investigar en las carreras para que luego nuestras motos y coches vayan calzados con “zapatos” de primera calidad. De poco serviría contar con el mejor sistema de frenada antibloqueo (ABS) si los neumáticos son incapaces de ofrecer el agarre necesario.

Es probable que hayas leído que tal o cual modelo tiene un gran coeficiente aerodinámico. Aspectos tan importantes como el consumo, la velocidad o la estabilidad dependen en gran medida del coeficiente aerodinámico del vehículo. En la F1 se invierten ingentes cantidades de dinero y horas en el túnel de viento para mejorar la aerodinámica hasta detalles insospechados. Si has sacado alguna vez un brazo por la ventanilla en un coche que vaya a 100 km/h te habrás dado cuenta de lo difícil que es vencer la resistencia aerodinámica.

Hasta el espejo retrovisor es un legado de las carreras. En las competiciones de principios del siglo pasado algunos pilotos empezaron a poner un espejo en el interior del coche para controlar a los rivales que se acercaban por detrás. En la actualidad el espejo retrovisor es una humilde pieza de una importancia vital para conducir con seguridad.

La lista de piezas del coche que proceden de la competición es innumerable, así que la próxima vez que circules con tu vehículo piensa que genios como Ayrton Senna o Michael Schumacher han trabajado para que tu automóvil te lleve de A a B con seguridad y eficacia.

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