Los peligros de los juguetes inteligentes

Un estudio ha puesto de manifiesto que muchos de los juguetes con conexión a internet más populares contienen fallos de seguridad que permiten que los “hackers” hablen directamente con los niños. Algunos minoristas han pedido que retiren estos juguetes antes del comienzo de la campaña de Navidad.

Juguetes inteligentes

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Juguetes inteligentes

La compañía alemana especialista en productos, Stiftung Warentest, junto con un grupo de expertos en seguridad han descubierto que los juguetes: Furby Connect, i-Que Intelligent Robot, Toy-Fi Teddy y CloudPets pueden ser “hackeados”. Los juguetes que cuentan con conexión por bluetooth permiten diferentes funciones. Por ejemplo, la voz del juguete repite cualquier cosa que se teclee, pero esta función se puede “hackear” con facilidad.

Las conexiones son inseguras por lo que los investigadores no necesitaron ni una clave ni un PIN para acceder al dispositivo. Basta un poco de conocimiento técnico para controlar el módulo de voz del juguete.

El bluetooth suele estar limitado a una distancia de 10 metros, por lo que si hay una amenaza será de alguien que se encuentre cerca. Sin embargo, el estudio pone de manifiesto que es posible manipular uno de estos juguetes desde más lejos, por lo que los “hackers” podrían actuar desde el interior de una furgoneta aparcada en la calle.

Quizá el juguete más conocido de la lista es el Furby Connect, pues bien, se puso de manifiesto que su sistema de bluetooth tiene un fallo que permite a cualquiera conectarse con el juguete siempre que esté a la distancia adecuada. Los investigadores fueron capaces de pasar al muñeco un archivo de audio. Así que se podría conseguir que el juguete dijese cualquier cosa, incluso mensajes comprometedores.

Hasbro, la compañía que fabrica el muñeco Furby, declaró que se toma el estudio “muy en serio”, aunque aseguró que para realizar la operación descrita sería necesario reconfigurar el firmware del dispositivo, algo que sólo podría hacer un experto.

El Toy-fi Teddy, que está disponible en Amazon y en otras tiendas online, permite que los niños envíen y reciban mensajes grabados usando una app desde un teléfono móvil o una tableta. Se comprobó que “hackers” podrían enviar sus propios mensajes al juguete y recibir las respuestas por parte del niño.

También se puso de manifiesto que los “hackers” podrían controlar la unidad de voz en los juguetes de CloudPets, lo que les permitiría no sólo hablar con los niños, sino incluso controlar un altavoz de Amazon Echo. No es la primera vez que se acusa a CloudPets de no proteger a sus usuarios. A principios de año se supo que casi 2,2 millones de grabaciones de voz realizadas por niños y grabadas en juguetes de CloudPets habían sido filtradas online. Alphr se puso en contacto con Spiral Toys, que fabrica Toy-fi Teddy y CloudPets, pero todavía no hemos recibido respuesta.

Argos, que vende Furby Connect e I-Que Intelligent Robot, realizó la siguiente declaración: “No hemos recibido ninguna queja acerca de estos productos, pero estamos en contacto con los fabricantes, quienes están tomándose muy en serio estas recomendaciones”.

Esto pone de manifiesto un asunto más amplio. Los expertos en seguridad piensan que se están dejando de lado las protecciones más básicas con el objetivo de que los dispositivos puedan conectarse con casi cualquier cosa.

A principios de año Darren Thomson, de Symantec EMEA CTO, recalcó que la industria de la seguridad “ha fallado” a la hora de prevenir a la gente sobre los riesgos que supone el internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés).

La página web británica Which? ha pedido que todos los juguetes que tengan problemas relacionados con la privacidad o la seguridad sean retirados del mercado antes de que comience la campaña de Navidades. Alex Neill, director general de productos para el hogar de Which? ha dicho que: “Los juguetes conectados son cada vez más populares, pero nuestras investigaciones han puesto de manifiesto que cualquiera que esté pensando en comprar uno debería hacerlo con cuidado. En un juguete la seguridad debe ser una prioridad absoluta. Si no se puede garantizar, entonces el producto no debe estar a la venta”.

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