¿Tapas con cinta la cámara del móvil o del portátil? Si no es así, quizás deberías

Navega con Tor

Hasta aquí, con tres pasos, no habremos cambiado apenas cómo usamos nuestro móvil o portátil y nuestras cuentas, pero habremos dado un importante paso para hacerlo de forma más segura. Luego está cómo nos movemos por Internet, que es la selva, y para eso si queremos que nadie siga nuestros pasos lo mejor es usar el navegador Tor. Quizás te suene de nuestro artículo sobre la “web oscura” y sí, es ese mismo: una de las características de Tor es que no usa los enlaces normales para navegar, sino que protege tus comunicaciones haciendo conexiones a diferentes puntos de una red mundial de voluntarios, saltando de una a otra.

Seguridad en internet: Navegador Tor

Así es como puedes entrar en lugares no permitidos, y evitar también que nadie sepa dónde estás físicamente. Se descarga en www.torproject.org y es un programa de uso normal (no implica meterse en líos). Si crees que estás bajo vigilancia o necesitas la máxima privacidad, además de usar Tor puedes reforzar su seguridad con SecureDrop y Tails, al punto de hacerlo sobre un ordenador que puedas tirar y no habrás dejado ninguna huella… pero eso son cosas que solo un espía, un delincuente o un terrorista pueda necesitar.

Divide tu información y vencerás

Snowden es alguien obviamente preocupado con todo esto y recomienda no solo la máxima prudencia, sino evitar compartir información: según él una de las claves de la seguridad está en compartimentar, es decir, en evitar que “todo esté en todas partes”. Dejar a cada parte, a cada cuenta de correo, a cada red social, conocer de uno mismo solo lo imprescindible, y no las mismas cosas. Incluso recomienda usar adblocker porque por ahí también se pueden colar espías. Para Snowden esto es un juego del gato y el ratón que no acaba nunca.

Para nosotros, en uso privado normal, quizás no necesitemos un nivel tan alto de seguridad, pero está claro que nadie quiere que se cuele un virus en su ordenador, que queden al descubierto todas sus fotos, o que nadie pueda acceder a su información fiscal ni por supuesto a sus cuentas bancarias o de ahorro. Pero hay que tener claro que nuestro móvil inteligente nos delata siempre y es un punto de acceso bastante fácil a nuestra privacidad, por eso conviene usar herramientas que lo aseguren lo más posible.

Me han robado el móvil

Bueno, no es un ataque cibernético, pero también ocurre, por desgracia con mucha frecuencia. Que nos lo roben, o que lo perdamos: olvidado encima de una mesa (durará poco si es de última generación), caído de un bolsillo o bolso… Hay muchas formas de perder un móvil sin que sea necesariamente culpa de un ladrón.

El resultado siempre será el mismo: un problema, en ocasiones uno grande. ¿Cómo podemos prepararnos para esta eventualidad y qué hacer si ocurre? Si pasa, lo primero es llamarnos inmediatamente: a veces así descubres que el móvil se había quedado atrapado en el asiento del coche, o en un fondo roto del abrigo… falsa alarma.

Otras veces, sí lo habías perdido y lo coge alguien que lo encontró y no sabía qué hacer con él: todavía queda gente buena y podrá ayudarte a recuperarlo… ¿Acaso no es lo que tú harías? También puede ocurrir que el rescatador sea algo más interesado, tocará negociar. Si nada de esto ocurre, habrá que llamar a nuestro operador para que desactive la tarjeta SIM del móvil, así evitamos en primera instancia que lo usen.
Además de todo esto, quizás te toque poner una denuncia o repasar el seguro de tu hogar, u otro que tuvieras, por si tienes derecho a alguna indemnización.

Seguridad y privacidad: antes de perder el móvil…

Eso que acabamos de ver son cosas que deberás hacer después de perder el móvil, pero hay unas cuantas que puedes -tienes que- hacer antes, si quieres pasar un rato menos malo en caso de que te toque pasar ese mal trago.

Lo primero es ¡bloquearlo! Dicen las estadísticas que solo uno de cada tres usuarios de smartphones usan algún tipo de bloqueo: usa un gesto, un número (que no sea trivial) o lo que quieras, pero activa el bloqueo. Hazlo ahora mismo si no lo tenías. ¿Ya? Vale, ahora pon las cosas fáciles a quien encuentre el móvil, o tócale la fibra solidaria, con un mensaje de bloqueo tipo “Por favor devolver a Perico Pérez o llamar a este número fijo”.

Más cosas: lo siguiente que no queremos es que nadie use la información de nuestro móvil recién perdido, así que habrá que bloquearlo. Para esto existen Apps que debes haber instalado antes, la más popular para iPhones es Find My iPhone, para Android Lookout, ambas gratuitas (hay más y muchos móviles incorporan algo así de serie). Un extra de estas aplicaciones es que pueden permitir localizar el móvil a distancia: sé de algún caso de pérdida “genuina” que se recuperó gracias a esto, así que tal vez deberíamos tener esto presente entre las acciones a tomar una vez perdido…
Si tu móvil no estaba bloqueado (mal… ¿ya lo has bloqueado verdad?) algo que recomendamos hacer es encontrar cuanto antes un ordenador y salir de nuestras cuentas: correo, redes sociales, etcétera. Es decir “des-logearse” para que haga falta introducir contraseña de nuevo, o cambiarla directamente (mejor), para evitar que desde el móvil nadie pueda acceder a nuestras cuentas. Esto puede ser muy importante si en la cuenta de correo guardamos información de nuestras otras cuentas (bancarias) y, peor, alguna contraseña de acceso a ellas.

Los servicios de almacenamiento en la nube han permitido desahogar las tarjetas de memoria de los móviles, pero son un arma de doble filo: si están bien protegidos, y usas contraseñas como hemos dicho que no se repitan y tengas controladas, todo irá bien y la pérdida del móvil no será tan traumática. Pero gente como Snowden opina que, puesto que al final todo es posible de hackear, lo mejor es confiar solo en almacenamiento físico personal, y que sistemas operativos como iOS o Windows 10 que sistemáticamente guardan información en la nube son directamente incompatibles con la seguridad personal.

Seguridad y privacidad: ¿en qué quedamos?

Como has visto, hay muchos procedimientos tecnológicos para evitar que quien tú no quieras se infiltre en tu vida privada, o lo que puede ser peor que directamente te roben información (o dinero), y te habrás dado cuenta de lo frágiles que somos hoy en día en ese sentido por la globalización y el uso de dispositivos electrónicos en casi cualquier apartado de la vida.

Pero también te habrás dado cuenta de algo más: ningún programa ni procedimiento te hace totalmente inmune al “hackeo”, y de hecho algunas de las cosas que puedes hacer para mejorar tu seguridad, lo que hace es precisamente llamar la atención de quienes se dedican a esto.

Y cualquier teléfono inteligente puede ser víctima de una infiltración, por eso los tradicionales son todavía útiles: la policía descubrió que en los últimos atentados en Europa los terroristas usaban teléfonos viejos y los tiraban poco después de usarlos, teniéndolos activos tan poco tiempo que no podían localizarles.

Así que, al final, si de verdad quieres estar “seguro” los procedimientos arcaicos son los que de verdad garantizan resultados. Sí, la cinta adhesiva sobre la cámara (o el micrófono) de tu móvil o portátil es algo simple y que no hay forma de violar: tenla siempre a mano y úsalo.

Foto destacada: Montaje de Kjpargeter – Freepik.com 

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