Casio G-Shock: El reloj irrompible

Vaya por delante una confesión, soy un gran aficionado a la horología y tengo una pequeña colección que he atesorado durante los últimos 40 años. Junto a algunas piezas de valor poseo también varios modelos de Casio G-shock. En el mundo de los relojes (como en casi todos los órdenes de la vida) hay una sección fanática que considera que cualquier reloj de menos de 2.000 euros es una porquería (los sajones les llaman “shitters”- “cagadas”). Con todos mis respetos hacia las personas que mantienen esta visión (algunos de ellos verdaderos héroes en mi Olimpo horológico), mi humilde opinión es que un reloj de 150 euros te puede hacer muy feliz, sobre todo si es un Casio G-Shock.

Casio G-Shock

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Casio G-Shock

Aunque no poseas un G-Shock lo más probable es que los conozcas pues a pesar de que tengamos la hora exacta en los móviles mucha gente sigue llevando reloj, un accesorio que es mucho más que un simple dispositivo que mide el tiempo. Se trata de una de las pocas joyas que puede llevar un hombre (las mujeres lo tienen mejor en este aspecto). De hecho, mi mujer lleva un reloj absolutamente masculino de una marca suiza, mientras que yo no me acabo de ver con, digamos, un diminuto Omega Constellation…

Volvamos a los Casio G-Shock. Casio, junto con Seiko y Citizen, constituyen la Santísima Trinidad en el mundo de la relojería japonesa, siendo Seiko (y sobre todo Grand Seiko) la marca más lujosa de las tres, mientras que Casio se ha especializado en los relojes irrompibles y de diseño. El que no haya tenido un Casio en su vida que levante la mano…

Casio G-Shock

Arriba: Foto de Kikuo Ibe, inventor de los G-Shock.

Kikuo Ibe, el inventor del G-Shock, cuenta que le llevó dos años diseñar el primer modelo capaz de cumplir su objetivo: Crear un reloj que fuese más o menos irrompible. Estaba a punto de tirar la toalla cuando un día se fijó en unos niños que jugaban con una pelota de goma, ese fue el punto de inspiración que le llevó a montar un parachoques de goma dentro del reloj. Ibe habla de los aspectos más positivos que para él tiene el diseño japonés: Elegancia y fuerza. Si bien hay algunos G-Shock que realmente son muy llamativos y hasta escandalosos, la mayoría esconden una gran dureza tras un diseño aparentemente sencillo. Kikuo Ibe muestra su imaginación (y sentido del humor) cuando confiesa en el vídeo de abajo que su sueño es viajar al espacio y conocer a un alien pacífico que también lleve un G-Shock en su muñeca… Soy fan total de este tipo, no lo puedo evitar, tanto es así que mientras escribo estas líneas he encontrado tiempo para comprar por internet (en Japón) un Casio G-Shock GWX5600C-7 similar al que lleva Ibe en el vídeo…

 

En 1983 llegó al mercado japonés el primer G-Shock que se anunciaba como “el reloj más duro de la historia”. Cada modelo tiene que superar siete aspectos: Resistencia a las descargas eléctricas, resistencia a la gravedad, resistencia a las bajas temperaturas, resistencia a las vibraciones, resistencia a los golpes y dureza en general.

Kikuo Ibe en 1981 creó un equipo de trabajo con sólo tres miembros con el objetivo de hacer realidad su visión: fabricar un reloj indestructible. Sus esfuerzos estaban dirigidos a desarrollar el concepto Triple 10. Se probaron materiales muy diferentes, pero ni siquiera los materiales más fuertes protegían completamente el mecanismo digital interno frente a golpes y otros agentes externos. Al observar a unos niños que jugaban en el parque Ibe se dio cuenta de que “el interior de una pelota de goma que bota no se ve afectado por el efecto de choque”. Así que su equipo desarrolló un reloj de construcción hueca, en el que el módulo interior quedaba casi suspendido.

Casio G-Shock

Arriba: El Casio G-Shock Rangeman, uno de los modelos más recomendables (299 euros).

Duración de la batería de hasta 10 años, resistencia a una presión de agua de hasta 10 bares y resistencia a impactos en caídas de hasta 10 metros (no te aconsejo que pruebes esto con un reloj suizo de lujo). Estos son los tres requisitos del concepto Triple 10. Casio no ha dejado de innovar en su línea G-Shock y en la actualidad hay modelos alimentados por energía solar (olvídate del engorroso cambio de pila y juntas), capaces de recibir señales de GPS y radiofrecuencia (a España la señal de radiofrecuencia del Reino Unido y Alemania llega con debilidad), además de contar con bluetooth. Aunque cuestan más que uno de pila normal, mi consejo es adquirir un modelo con alimentación solar. El Casio G-Shock GWX5600C-7 cumple este requisito y sólo vale unos 150 euros.

Los Casio G-Shock representan a precios asequibles (aunque algunos modelos cuestan miles de euros) lo mejor del Made in Japan, productos de calidad, innovadores, sofisticados y de una genial sencillez. Kikuo Ibe aplicó a rajatabla la famosa frase de Albert Einsten de que todo debe hacerse lo más simple posible, pero no más simple.

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