¿Cuál es la diferencia entre la IA y el aprendizaje automático?

La IA (inteligencia artificial) está por todas partes y a veces puede llegar a abrumar las posibilidades de esta técnica. Debido a la IA el mundo va a ser otro, va a cambiar, pero será una transformación gradual. A menudo el aprendizaje automático es usado como sinónimo de la inteligencia artificial pero en realidad es diferente, aunque se trata de dos disciplinas que están relacionadas. La IA se refiere a un programa informático que es capaz de “pensar” por sí mismo sin que haya sido programado para ello. El aprendizaje automático, por su lado, permite a una máquina aprender su oficio.

Robots vs Humanos

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Robot logística

 

La filosofía detrás del aprendizaje automático es similar a como tú o yo aprendemos algo, es decir, por experiencia. La diferencia, al menos por ahora, es que las máquinas están especializadas en aprender una cosa (o dos) al mismo tiempo.

Hablemos por ejemplo de una app de fotos que te permite buscar el contenido. Si escribes la palabra “gato” te mostrará fotos de mininos pese a que en los archivos no estén nombradas como tales. ¿Cómo es capaz la app de distinguir qué es un gato? La respuesta rápida es que lo sabe gracias al aprendizaje automático. Lo que quiere decir que al programa informático se alimentó con miles de fotos de gatos y empezó a notar los parámetros que hacen que un gato sea un gato. Al igual que tú reconoces unos rasgos típicos de la especie (cola, bigotes, orejas…) lo mismo hace la máquina. Hasta que llega un momento en el que le puedes mostrar de manera aleatoria fotos sacadas de internet y será capaz de decirte si en ella hay un gato o no. Si le enseñas al mismo sistema de IA a reconocer edificios, perros, pizzas y gente, tendrás un programa que parecerá un poco de brujería. Podrías pensar que de alguna manera me estoy refiriendo a Google Photos pero no. El software de Google se enseñó a sí mismo el concepto de lo que era un gato en 2012.

Este tipo de aprendizaje automático está sucediendo a nuestro alrededor y tú mismo le estás dando información a varias compañías que la están utilizando como entrenamiento. Por ello Google puede terminar (o corregir) la palabra que se pone en la casilla de búsqueda o Netflix sabe las películas y series que le gustan a un usuario determinado teniendo en cuenta lo que ha visto con anterioridad.

Todo esto es, sin duda, útil pero lo que cambiará el mundo es cuando la IA sea capaz de notar cosas que los seres humanos no pueden. Gracias a la tecnología de la inteligencia artificial se están produciendo innovaciones en multitud de campos como la aviación, la salud o la banca. Al entrenar a la IA con ecocardiogramas de pacientes con cardiomiopatía restrictiva y pericarditis constrictiva, la IA era capaz de distinguir una dolencia de la otra en el 96 por ciento de los casos después de sólo dos meses de entrenamiento. Los ojos humanos lo consiguen entre el 50 y el 75 por ciento de las veces.

En esa instancia fue la inteligencia artificial quien realizó el diagnóstico pero no habría sido posible sin un entrenamiento previo. El aprendizaje automático es una de las maneras por la que los científicos se aseguran que la IA sea lo más inteligente posible.

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