Así ha evolucionado la serie Samsung Galaxy S

 

La evolución del Samsung Galaxy S: Galaxy S5

El Galaxy S5 se presentó ya en el Mobile World Congress de Barcelona de 2014 y llegaba con Android 4.4 (KitKat) y resistencia al agua. La pantalla AMOLED era de 5’1 pulgadas y resolución FullHD (1.980 x 1.080 píxeles), con cámara trasera de 16 MP con flash y grabación de vídeo hasta 4K; por eso permitía hasta 128 GB vía microSD (capacidad de serie 16 o 32 GB). La cámara frontal fue de 2’1 MP.

Samsung Galaxy S: S5

La batería creció hasta los 2.800 mAh para alimentar esa pantalla y el procesador, de cuatro núcleos a 2’5GHz (Snapdragon 801) con 2 GB de RAM. Medía 142 x 72 x 8’1 mm y pesaba 145 gramos. Fue el modelo más criticado por su diseño, la carcasa exterior perforada y el marco plateado desentonaban frente a la competencia, metálica.

 

La evolución del Samsung Galaxy S: los Galaxy S6 y S6 Edge

Nos vamos acercando: de nuevo en Barcelona (MWC) se presentaba un modelo que iba a significar el inicio de una revolución, porque ya no estaba solo. Samsung presentaba el Galaxy S6 y también el S6 “Edge”, disponibles desde abril de 2015, de construcción metálica y acabado irreprochables esta vez.

Samsung Galaxy S: S6

La pantalla pasó a ser QHD de 2.560 × 1.440 píxeles, curvada en el modelo “Edge” aunque todavía sin muchas funciones en ese caso. El peso se quedó en 138 gramos, y medía 143 x 70 x 6’8 mm (el más fino). Esa finura fue a costa de batería: 2.550 mAh, por primera vez inferior al modelo anterior.

Samsung Galaxy S: S6 Edge

El procesador era un Exynos 7420, la gráfica dedicada Adreno 530, y traía 3 GB de RAM. En cuanto al almacenamiento, nueva polémica: sin ranura microSD, es decir “cerrado”, lo que compraba el cliente era lo que tenía (no ampliable), o sea 32, 64 o 128 GB. La cámara mantenía 16 MP detrás pero delante aumentaba hasta 5 MP.

La evolución del Samsung Galaxy S: Galaxy S7

El salto iniciado con los Galaxy S6, fue definitivo con el S7: nueva rectificación de Samsung, y este terminal de excelente acabado volvía a ser resistente a las salpicaduras de agua, y también recuperaba la ranura microSD para aumentar su almacenamiento. Presentado como ya es tradición en el MWC barcelonés de 2016, lo hizo en ambas versiones normal y Edge.

Samsung Galaxy S: S7 Edge

El peso aumenta hasta los 152 gramos y las dimensiones también ligeramente sobre los S6: 142 x 69 x 7’9 mm (1 mm más grueso). La pantalla mantiene la resolución de los S6 (QHD) y el procesador puede ser un Snapdragon 820 o un Exynos 8890, siempre con 4 GB de RAM. El almacenamiento, expandible como hemos comentado, es de serie de 32 o 64 GB.

La cámara principal es de 12 MP con todas las prestaciones de las cámaras actuales, y la secundaria o frontal es de 5 MP. La batería aumentó su capacidad hasta unos notables (pero necesarios) 3.000 mAh.

Samsung Galaxy S: S7

Algunas curiosidades dentro de esta evolución son por ejemplo que el Galaxy S5 marcó la llegada de los sensores de frecuencia cardíaca y huellas digitales, y el modo “una mano” de Samsung; se ha mantenido hasta el S7. En cambio, el uso de infrarrojos (mando a distancia) se eliminó en el S6 y posteriores.

 

La evolución del Samsung Galaxy S: Galaxy S8

En marzo de 2017 vio la luz el esperado Samsung Galaxy S8 y no decepcionó a nadie. El Galaxy S8 ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en el diseño de smartphones con su enorme pantalla infinita sin marcos que, además, tiene una calidad fantástica. En su interior esconde un procesador muy potente Qualcomm Snapdragon 835  que hará las delicias de aquellos usuarios exigentes que suelan utilizar aplicaciones de RV o juegos que exijan un alto rendimiento. Al un buen procesador hay que sumarle 4 Gb de RAM para un buen trabajo multitarea y una cámara excelente aunque no la mejor. 

En nuestra prueba ya dijimos que era uno de los teléfonos móviles más bonitos que habíamos visto, siendo casi perfecto.

Samsung Galaxy S8

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