La estética “vintage” en la tecnología: ¿Moda o algo más?

“Vintage”, aunque parezca lo contrario, no es una palabra española y, por tanto, no la encontrarás en el diccionario de la RAE. A pesar de ello, es un término que oímos y leemos sin parar. Se trata casi de una idea que nos envuelve sin que apenas nos demos cuenta. La estética “vintage” ha conquistado multitud de órdenes de la vida: automoción, moda, restaurantes, mobiliario, peinados, bigotes, móviles…

El Mobile World Congress de Barcelona (MWC) es una de las ferias dedicadas a la comunicación más importantes del mundo. No te das cuenta de su magnitud hasta que lo vives en directo en la Ciudad Condal. Pues bien, este año una de las grandes noticias, aparte de las novedades de Samsung, LG o Huawei (Apple no participa en el MWC), ¡fue la reedición del legendario Nokia 3310! Uno de los primeros móviles de la historia que tuvo éxito a escala global. 17 años después de su lanzamiento Nokia entendió que había un mercado para volver a producir su icónico modelo en el que no falta el adictivo juego snake.

La moda vintage

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La moda vintage

 

A veces da la impresión que no estamos en 2017, sino en los años 60 del pasado siglo y nos vamos a encontrar con los protagonistas de “Mad Men” a la vuelta de la esquina. Una de los grandes estereotipos de la vida es aquel que dice “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Hoy miramos con nostalgia los años 60 y 70 olvidando que hasta que se instauró la Constitución de 1978 nuestro país era una gris dictadura que hacía honor a otro gran cliché del franquismo: “Spain is different”.

En el mundo de la automoción esta fascinación con el pasado es muy evidente con reinterpretaciones de modelos icónicos de los años 60, ya sea Mini, Cinquecento (500) o Beetle (New Beetle para ser exactos). Los dos primeros gozan en la actualidad de un éxito enorme, mientras que el “Escarabajo” se ha convertido en un modelo “de nicho” que nos hace girar la cabeza cuando vemos uno debido a lo que escasea en nuestras calles. El Beetle no ha gozado del favor del público, ni siquiera en EE.UU, mercado para el que en principio fue concebido. Algunos ejecutivos de Volkswagen no estaban de acuerdo con este diseño retro que miraba hacia atrás en vez de explorar nuevas fronteras, una actitud innovadora que siempre ha estado en el ADN de VW.

La nostalgia vende, la nostalgia incluso vende mucho pero uno no puede dejar de preguntarse si hay compañías que abusan de la añoranza por el ayer. ¿Es que no tienen nada mejor que ofrecer? Ya que estamos hablando de coches no podemos pasar por alto el Chrysler PT Cruiser del año 2000, un modelo que fue de los primeros que puso de moda lo “vintage”. Su estética retro conquistó muchos corazones pero luego se demostró que era un vehículo demasiado pesado y no precisamente el más seguro del mercado a la hora de sufrir un accidente. El público estadounidense recibió con los brazos abiertos a este modelo que rebosaba personalidad después de años en los que los tres grandes fabricantes estadounidenses (General Motors, Ford y Chrysler) se habían dedicado a producir modelos muy aburridos.

La moda vintage

 

Quizá esta sea otra de las claves del éxito de lo retro, estos productos tienen la capacidad de producir una atracción emocional. ¿A quién no le parece simpático el moderno Fiat 500? Las compañías hacen mucho tiempo que se han dado cuenta de que hasta en las compras más “cerebrales”, el componente emocional juega un gran papel. Las empresas que subestimen este aspecto pagarán por ello. Toyota podría ser un buen ejemplo, creo que la mayoría estará de acuerdo si digo que el fabricante japonés fabrica algunos de los mejores modelos del mercado… que además son aburridos de ver y de conducir.

La revolución “vintage” ha llegado hasta la vestimenta. Mientras preparaba este artículo he visto multitud de páginas web que tratan del apasionante mundo de la ropa retro. Hoy los políticos y los empresarios llevan unas corbatas que parecen sacadas del armario del personaje Don Draper de “Mad Men” y algo parecido podríamos decir de los trajes, estilizados y con estrechas solapas. Fíjate en cómo va vestido Albert Rivera y verás a lo que me refiero.

¿Te has parado a estudiar el logo de Instagram? La red social basada en el intercambio de fotografías utiliza un tipografía muy clásica y hasta hace muy poco usaba la silueta de una cámara del siglo pasado, la legendaria Polaroid que era capaz de procesar las fotos de forma instantánea. Aunque ahora la red social ha cambiado su logotipo por un icono más simple y moderno. Lo que nos lleva a preguntarnos si realmente cualquier tiempo pasado fue mejor.

Nokia 3310

 

Una de las mayores críticas cuando se habla de la ola “vintage” que nos invade hace hincapié en algo que no por obvio a veces se nos escapa: es más fácil reinterpretar que hacer un nuevo diseño de la nada. Por decirlo de manera brutal, es más sencillo inspirarse en el icónico Mini diseñado por sir Alec Issigonis en 1959 y sacar a la calle el modelo del siglo XXI siguiendo sus líneas maestras que crear algo completamente nuevo empezando con una hoja (o una pantalla) en blanco.

La locura “vintage” ha llegado a tales extremos que la compañía de relojes Tag Heuer quiso recrear el famoso modelo Heuer Autavia que salió por primera vez al mercado en 1962. Para ello realizó un concurso en internet en el que los aficionados podían elegir entre 16 modelos de hace 40 años, algunos de los cuales no habían pasado del estadio de prototipo. El ejemplar basado en el diseño ganador fue presentado en la feria Baselworld 2017 después de que la compañía suiza hubiese recibido más de 50.000 votos.

El pasado siempre ha servido de inspiración. Los romanos continuaron con la tradición griega y éstos a su vez estuvieron influidos por los egipcios. Quizá la ola “vintage” que nos invade va un poco más allá y a veces cae en la mera repetición. Aprender del pasado es muy importante pero ello no nos debe impedir crear un futuro mejor y, por tanto, diferente.

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